La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El sueño, la vigilia, y la felicidad humana.
Como sucede, que:
[0] (Idea nula, o felicidad máxima, humana (Ibozoo uu, de ángulo nulo)
) + Explosión = [Ideas, del pensamiento humano, con un cierto contenido: Sueño y vigilia: I (1), I (2),… I (n) (Ibozoo uu, con unos ángulos, no nulos)] + Implosión = [0] (Idea nula, o felicidad máxima, humana (Ibozoo uu, de ángulo nulo)).
Valen también, estas fórmulas matemáticas:
Sueño = [Felicidad humana, tendiendo a hacerse, la máxima, posible] = [Tendencia del diamante humano, a adquirir su dureza máxima] = Implosión = (- T) = [Termodinámica inversa] = [Química relativista] = [Influencia del Tetraedro, buscando incansable, a su geometría perfecta] = [Unos ibozoo uu, cuyos ángulos, tienden a ser, un ángulo nulo] = [Hacia la vida eterna, o eternidad, [0]]
Vigilia = [Felicidad humana, tendiendo a hacerse, la mínima posible] = [Tendencia del diamante humano, a hacerse, lo más reblandecido posible] = Explosión ( + T) = [Termodinámica natural] = [Química cuántica] = [Influencia del fuego] = [Unos ibozoo uu, cuyos ángulos, tienden a ser, lo más grandes, posibles] = [Hacia la enfermedad y hacia la muerte, potencial]
Y por tanto:
1º La felicidad máxima, que pueden alcanzar las personas, en sus vigilias, es extremadamente pequeña, insuperable, y generada exclusivamente, por la vida onírica, invadiendo, a la vida despierta.
2º La felicidad, que podemos alcanzar, las personas, durmiendo, es, nuestra felicidad, máxima posible, siempre y cuando, esos sueños, estén cobijados, bajo la implosión, extra, generada, por una estructura tetraédrica, buscando incansable, su solidez máxima, es decir, buscando incansable, a su geometría perfecta.