La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El verdadero mensaje de Jesucristo, y su manipulación, por los fariseos.
Hace dos mil años, Jesucristo, vino al mundo, únicamente, por dos motivos, a saber:
1º Salvar el mundo, de la muerte terrena, es decir, Jesucristo, vino, para convertir, en unos cosmonautas del Reino de los cielos, a todos los habitantes del mundo, que así, lo desearan, libremente, para que esas personas salvadas, no murieran jamás (Jesucristo = Puerta ancha).
2º Redimir al mundo, del mal o el sufrimiento, es decir, establecer en el mundo, una cierta cantidad finita, de sufrimiento, [R] (Sangre derramada, por Él, ya vivo, ya cadáver), que sirviera, para que la persona, que la completara matemáticamente, en un 100 %, ya fuera, conscientemente, ya fuera, inconscientemente, finalizara, para siempre, toda su relación circunstancial, con ese mal, o con ese sufrimiento (Jesucristo = Puerta estrecha).
¡¡¡Y Jesucristo, el Mesías, ya no vino al mundo, hace dos mil años, para absolutamente, nada más, que para, intentar alcanzar, estos dos objetivos!!!
Y si la Biblia, dice lo contrario a esto, es, porque, hace dos mil años, estos dos mensajes, que trajo al mundo, Jesucristo, no fueron creídos en el mundo, en absoluto, por nadie, y por tanto, fueron censurados, en el mundo, por los mismos fariseos incrédulos, e incluso, fueron, adulterados, en sus dos únicos contenidos fundamentales, por los mismos fariseos, que les restaron, y les sumaron, unos contenidos, totalmente ajenos, a la verdadera palabra del mismo Jesucristo, de hace dos mil años.
Y estos dos objetivos, del Nuevo Testamento, son exactamente, los mismos dos objetivos, que ya poseía, todo el Antiguo Testamento, y por tanto, Jesucristo, en realidad, no vino a traer, cosas nuevas, al mundo, sino que, tan solo vino, para restaurar, las cosas viejas, que la vida corrompida del mundo, se había encargado, de destruir, previamente, durante siglos.
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