La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El verdadero, y el falso, Jesucristo.
El verdadero Jesucristo:
Fue, un sacerdote, según el orden de Melquisedec, y por tanto, fue un cosmonauta, que tenía, su única casa, permanente, en la Eternidad-Padre, y que después, se dedicaba a viajar, libremente, nómadamente, incorruptiblemente, por toda la Creación, entera, y sus planetas, pero, que aterrizó, transitoriamente, en el interior tenebroso del planeta Tierra, sin padre, ni madre, terrenos (Pero, por medio, del vientre de una mujer, la v. María), y tras estar, un cierto tiempo, en ese planeta Tierra, dedicándose, a volver, a todos los habitantes del planeta Tierra (Vivos y muertos), unos cosmonautas, como Él mismo (La libertad gloriosa, de los Hijos e Hijas de Dios), por medio, de la salvación, del mundo, y por medio, de la redención del mundo, abandonó finalmente, el planeta Tierra, con dirección, al Padre, o la Eternidad, sin dejar, ninguna descendencia suya, en dicho planeta Tierra.
Este verdadero, Jesucristo, les dijo a sus discípulos, que en el futuro, el profeta Elías, restauraría, de nuevo, esta verdadera, naturaleza suya, porque, ÉL, sabía perfectamente, que la corrupción del mundo, la iba a destruir, casi, por completo, poco después de marcharse.
El falso Jesucristo:
Es la bestia, 666, del libro del Apocalipsis.
Y el falso, Jesucristo, es la verdadera naturaleza de Jesucristo, pero destruida, de forma lamentable, por el mundo, hace veinte siglos.
Y se trata, de un Jesucristo, que, supuestamente, vino al mundo, a intentar arreglar, o a intentar corregir, el argumento de la vida mundana, por medio, de una cierta, misteriosa moral (Que no se encuentra en la Biblia), pero sin intentar jamás, el librar de la muerte, a todas las personas, que vivían en él, ni redimirlas (liberarlas) del mal, para siempre, por medio, de sufrir, una cierta cantidad de mal. Es decir, sin convertir, a esas personas, habitantes del mundo, en unos cosmonautas, del Dios Trinidad, viajeros, libres, por toda la Creación (sacerdotes, según el orden de Melquisedec), como Él, mismo.
Este Jesucristo, falso, fue traicionado, por uno de sus discípulos, en contra de su voluntad, y después, fue crucificado, sin saber, Él, mismo, el motivo, o la causa, de su crucifixión, para no resucitar, de entre los muertos, nunca jamás.
Y este falso, Jesucristo, jamás convirtió, a su madre, la v. María, en una cosmonauta, viajera libre, dentro de la Creación, por medio, de su asunción al cielo, en cuerpo y alma (Su desaparición o invisibilidad, en el mundo), porque sencillamente, no tenía, ningún poder, para volver cosmonautas, a los habitantes del mundo.