La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El viaje de ida.
Supongamos a unas personas, que habitan en el Sueño eterno del Reino de los cielos, Cielo, y Eternidad.
Pues bien, estas personas, solo procesan, en sus gloriosas vidas eternas, unas emociones positivas, muy positivas, ó infinitamente positivas, hechas de amor, paz, belleza y libertad, solamente, y carecen, por tanto, sus mentes, de emociones negativas, que procesar, y por tanto, los únicos objetos que visionan sus mentes (No con sus ojos físicos, pues esas personas, carecen totalmente, de esos ojos físicos), son unas piedras diamantinas, de una infinita dureza, y por tanto, sus vidas eternas, carecen totalmente, del conocimiento, de la luz, proveniente del Plasma ó Fuego.
Figura (1): Función de ondas inicial, de esas personas, visionando el Sueño eterno, inicial
Pero supongamos ahora, que esas personas, por medio de los Carros de fuego, ó Nubes bíblicas, van adquiriendo progresivamente, unas emociones, cada vez, con un menor contenido, en amor, paz, belleza y libertad (Felicidad), y lo que les ocurre en realidad, en este caso, a esas personas, es que sus piedras diamantinas originales, van adquiriendo progresivamente, una cierta blandura, creciente, es decir, un cierto cuerpo físico ó genes, creciente, con unos incipientes ojos físicos, capaces solamente, de visionar la luz plasmática, pero totalmente incapaces ya, de visionar, el amor, la paz, la belleza y la libertad, es decir, totalmente incapaces de visionar ya, a la felicidad humana.
Hasta que llega un punto, en que estas personas, ya no visionan el amor, la paz, la belleza y la libertad, del Sueño eterno, que visionaban inicialmente, sino, que con sus ojos físicos, recién adquiridos, solo ven a ese Sueño eterno, pero lo ven, de una forma totalmente ciega, es decir, lo ven, en forma de unos cielos nocturnos, hechos de puntos luminosos y de oscuridad (Tantos más puntos luminosos, como cantidad de Genes ó cuerpos físicos, ó emociones negativas, que van adquiriendo, progresivamente, esas personas).
Y ahora supongamos, que esas personas, por medio de los calentamientos benignos, ó transmutaciones alquímicas, por calentamiento, de los Carros de fuego, ó Nubes bíblicas, llegan a procesar en sus mentes, a aquellas emociones de la Reflexión general, más negativas y fugaces (Elipses, más excéntricas), y entonces ocurre, que esos cielos nocturnos, que visionaban, esas personas, se convierten ahora, en estrellas, en combustión, iluminando, a uno ó varios planetas, concretos y determinados.
Figura (2): Personas, visionando a los cielos nocturnos, con sus puntos luminosos y oscuridad, y personas, visionando también, a las estrellas, en combustión, y a algunos planetas, ó bien, personas, que han adquirido, un conjunto de emociones, negativas, y muy negativas (Elipses, más excéntricas), a las cuales, procesan, dentro de sus mentes.
Pero ahora, supongamos, que esas personas, visionan ó llegan a visionar, con sus ojos físicos, a partir de los puntos luminosos y oscuridad, del cielo nocturno, iluminados precisamente, por la estrella Sol, al planeta Tierra, y a la Luna, y se quedan a vivir, en dicho planeta Tierra, en lugar de volver, de nuevo, al Sueño eterno inicial, que era lo más saludable, que podían hacer, en esas condiciones, esos cosmonautas.
¡¡¡Pues este, es el viaje cósmico, que realizaron, las personas cosmonautas del Reino de los cielos, timadas por la broma pesadísima de Satanás (Pecado original), hace unos diez mil años, aproximadamente, en los Carros de fuego, ó Nubes bíblicas, creyendo infinitamente, que en dicho planeta Tierra, se iban a encontrar, con un supuesto cielo, más hermoso, que el Cielo, del Dios Trinidad, según les había prometido Satanás!!!
¿Y qué les ocurrió después, a esos pobres cosmonautas, timados por Satanás?
¡¡¡Que se extraviaron, en las cuevas y cavernas, del planeta Tierra, y por tanto, perdieron sus sanos juicios, hasta el punto, de olvidarse por completo ya, que habían sido, hasta hacía poco, unos gloriosos cosmonautas, dominadores de toda la Creación!!!
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