La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Elegir, entre el bien, y el mal.
No ha existido, realmente, nunca, esa elección, en la vida humana.
De manera, que aquella persona, que no ha conocido, jamás, el mal (El interior tenebroso, del planeta Tierra), en su gloriosa, vida eterna, solo ha podido ser, una sola cosa, un persona buena, o una persona justa, nada más.
Y aquella persona, que por causa, del fraude, de satanás, ha estado sometida al mal (El interior tenebroso, del planeta Tierra), solo ha tenido, una sola opción, nada más, la de ser, una persona, mala, nada más.
Es decir, que, como las personas, que solo conocían el bien, desde toda la eternidad, nunca llegaron a conocer, el mal, de una manera, completamente correcta, o justa, nunca, pudieron elegir, libremente, entre el bien, y ese mal, sino que fueron, víctimas de ese mal, por causa, de un engaño, o desinformación, acerca de lo que era, realmente, ese mal (Interior tenebroso del planeta Tierra).
Y si estas personas, hubieran, tenido, alguna vez, la posibilidad cierta, de tener, este conocimiento, correcto, de lo que era el bien (Vida eterna de cosmonautas), y de lo que era, el mal (Interior tenebroso del planeta Tierra), nunca hubieran elegido, libremente, el mal, en lugar del bien, esas personas.
Así pues, así como las personas, que viven, dentro de un horno, solo pueden elegir, una sola cosa, el mal, para sus vidas, nada más, las personas, que viven, en el interior tenebroso, del planeta Tierra, solo tienen, una única opción, la de ser malas, exclusivamente, nada más (Jesucristo: “Solo Dios, es bueno”).
Pero, una cosa es cierta, Dios, con su poder, puede hacer, que las personas, que viven, sometidas al mal, puedan huir, libremente, de ese mal, hacia el bien, en un 100 %, por medio, de su salvación, de la muerte cadavérica del mundo, y por medio, de su redención, sufrida, del mundo, y por este motivo, Jesucristo, afirmó, de sí mismo, que, Él, había vencido, al mal, o que Él, había vencido al mundo, o que Él, había vencido, al interior tenebroso, del planeta Tierra.