La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Esperando, de la bondad de Dios, nuestras vida eternas.
Las vidas eternas, de unos cosmonautas de Dios, viajeros, libres, por toda la Creación, gracias, a los carros de fuego, nubes, o naves celestiales, y que, si viven, en el planeta Tierra, transitoriamente, tiene, su única base de operaciones, en la Atlántida, marítima.
Es decir, esperando, del poder del Dios, misericordioso, que tanto, mi madre anciana, como, mi propia persona, en un mismo instante, salvador, las arrebate, conjuntamente, o a la vez, a las dos, a un carro de fuego, nube, o nave celestial, volviéndolas, por tanto, invisibles en el mundo, o planeta Tierra, y sin que suframos, ni mi madre anciana, ni mi propia persona, ninguna enfermedad, o ninguna molestia, de por medio, en este tránsito, a esa vida eterna.
Esperando, pues, que tanto, a mi madre, anciana, como a mi propia persona, solo nos ocurran acontecimientos, en el mundo, que sean, completamente coherentes, es decir, que armonicen, completamente, con nuestras, futuras, eternas juventudes, de unas vidas de cosmonautas, que tienen, su única casa, permanente, en la eternidad, y que después, se mueven, completamente, libres, dentro de toda la Creación.
Y esperando, por tanto, de la bondad, de nuestros Dios, omnipotente, que, también, redima del mal, por medio del mal, y que, asimismo, les conceda finalmente, sus vidas eternas, salvadas, a los carros de fuego, nubes, o naves celestiales, tanto, a nuestros amigos, como, a nuestros enemigos.