La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Esperando, mi próxima abducción, al ovni.
Realizada, por medio, del poder de Dios.
Como, la de Enoc.
Como, la del profeta Elías.
Como, la de la v. María.
Como, la de Jesucristo, resucitado.
Como, la de s. Pablo.
Como, la de s, Pedro.
Como, las de los egipcios.
Como, las de los mayas.
Como, la de mi madre, anciana, realizada por Dios, hace unos meses, tan solo.
Como, las de otros familiares míos, realizadas, anteriormente, hace unos años.
Yo espero, por tanto, pues, que, una noche, cualquiera, un sueño mío, vulgar, y corriente, sin dolor alguno, de por medio, se me convierta, de pronto, en un viaje, por un túnel oscuro, realizado, a toda velocidad, después, el argumento de ese sueño, atraviese una línea fronteriza, y finalmente, entable, una conversación, completamente racional, con unos seres luminosos, llenos, de amor, paz, belleza, y libertad, que son, los habitantes, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, y después, de todo esto, ese sueño mío, despierte ya, poco a poco, dentro del ovni, con mi persona, rodeada, de todos los familiares, que, ya han abandonado, el planeta Tierra, o mundo, a los ovnis, hace tiempo.
Y espero, que hasta esta partida mía, mi persona, esté, completamente libre, de tener que sufrir, enfermedades, serias.
Y después, espero seguir escribiendo, más, y más, artículos, en internet, pero, no ya, en el mundo, sino, desde el mismo ovni.
Y de esa manera, habrá concluido, mi estancia en el planeta Tierra, sin ninguna, enfermedad, y sin ninguna, muerte mía, de por medio, para siempre, es decir, por toda la eternidad.
Y espero, también, que, asimismo, se cumplan, las promesas de Jesucristo, a uno, de cada dos hombres, y para una, de cada dos mujeres, de todo el mundo, y por tanto, todas esas personas, de todo el mundo, sean abducidas, también a los ovnis.
Y espero, asimismo, que esta partida mía, al ovni, pase, completamente desapercibida, en el mundo, tal, y como, explicó, Jesucristo, que debía de realizarse, la partida del Hijo del hombre, hace dos mil años.
Y por último, espero, que esta partida mía, al ovni, se produzca, en menos, de dos o tres meses, como fecha límite.
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