La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Felicidad, e infelicidad, y nada más.
Las personas, somos solamente, una cierta magnitud, de felicidad, más, o menos, grande, nada más.
Y las personas, no tenemos, otra posibilidad, que la de ser, más, o menos felices, nada más.
Y por tanto, las personas, todo lo que vemos, oímos, olemos, gustamos, palpamos, pensamos, o soñamos, es solamente, unas ciertas magnitudes de nuestra felicidad, más, o menos, grandes, o ideas-ibozoo uu, que poseen, nuestras inteligencias, en cada caso, y que crecen, por medio, de una fuerza implosiva, y que decrecen, por medio, de una fuerza, explosiva.
Y cuando, nuestras inteligencias, tienden a hacerse, más felices, por medio, de una fuerza implosiva, afirmamos, las personas, entonces, en ese caso, que nos acercamos, a la verdad, más, y más.
Y cuando, nuestras inteligencias, tienden a hacerse, menos felices, por medio, de una fuerza explosiva, afirmamos, las personas, entonces, en ese caso, que nos acercamos, a la mentira, más, y más.
Y por medio, de este conocimiento, de la verdad (Felicidad), y de la mentira (Infelicidad), la inteligencia humana, es capaz, de hacer, una ciencia, más verdadera, o más falsa, según la magnitud de felicidad, que empleemos, en cada caso, para realizar, esa ciencia.
Pero, si la inteligencia humana, estuviera hecha, de algo más, que de felicidad, pues, en ese caso, la inteligencia humana, no sabría hacer ciencia, porque, en ese caso, la inteligencia humana, no sabría diferenciar, entre la verdad (Felicidad), y la mentira (Infelicidad), y por tanto, en ese caso, la inteligencia humana, no sabría buscar, lo más verdadero, y alejarse, de lo falso.
Es decir, si la inteligencia humana, estuviera hecha, por ejemplo, de átomos, moléculas, neuronas, conectadas, entre sí, sesos, u otra clase de materia física, cualquiera, en lugar de estar hecha, solamente, de una cierta magnitud de felicidad, más o menos, grande, nada más, pues, en ese caso, la inteligencia humana, no serviría, para hacer ciencia, porque, en ese caso, la inteligencia humana, no sabría distinguir, la verdad, de la mentira, por medio, de esos átomos, moléculas, neuronas, o sesos, que son, y serán, siempre, unos elementos, que ignoran, y que ignorarán, siempre, que es la verdad (Felicidad), y que es, la mentira (Infelicidad).