La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Hacia la vejez, o hacia la niñez.
Cuando, una persona, envejece, sucede, que:
[Persona, envejeciendo] = [{Implosión} – {Explosión} = … = (1)]
Cuando, una persona, muere, sucede que:
[Persona, muriendo] = [{Implosión} – {Explosión} = … = {Un desfase, pequeño (Fantasma de esa persona)}] + [[Implosión} – {Explosión} =… = {Un desfase, muy grande, cercano a la unidad (Cadáver, de esa persona)}]
Implosión = Fuerza de cohesión del diamante.
Explosión = Fuerza explosiva, de los gases y el fuego.
Pero, cuando, una persona, rejuvenece, y por tanto, se vuelve, un niño, sucede que:
[Persona, rejuveneciendo, y por tanto, volviéndose, niña] = [{Implosión} – {Explosión} =… = (0)]
Y por tanto, las personas, tenemos la suficiente inteligencia, para poder, evitar, nuestros envejecimientos, y provocar, nuestros rejuvenecimientos, en la medida, en que lo deseemos, y por tanto, lo único que precisamos, las personas, para rejuvenecernos, en lugar, de envejecer, es, el poseer, a nuestro alcance, la fuerza de cohesión del diamante, necesaria, y suficiente, para llevar a cabo, nuestros propósitos.
Y por tanto, la muerte humana, resulta, totalmente evitable, para la inteligencia humana, sencillamente, porque las personas, tenemos la capacidad, de disminuir, nuestros desfases, hasta anularlos, por completo, por medio, de la fuerza de cohesión diamantina, adecuada.