La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Hacia la dureza infinita de la materia.
¿Existe algún límite finito, que acote a la dureza, alcanzada, por un objeto físico?
Responder a esta pregunta, equivale totalmente, a responder, esta otra:
¿Existe algún límite finito, para la magnitud de felicidad, que pueden alcanzar, los sueños humanos?
Y la única respuesta a esta pregunta, es solamente esta:
¡¡¡No, no existe un límite finito, para la dureza de un objeto físico, ó bien, ese límite, para la dureza de un objeto físico, es un número infinito, ó un número, no finito!!!
Y ese límite infinito, que es también, el límite que posee la Relatividad verdadera (Contracción total del Cosmos, y dilatación infinita de la dimensión temporal (Transcurrir del tiempo, nulo), no es otro, que el Dios Trinidad, mismo, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, cuya existencia real, es completamente demostrable, racionalmente (Ver el comentario: “El Dios Trinidad”).
Y que significa todo esto:
1º Pues que pueden existir, potencialmente, en las mentes humanas, una infinidad de piedras preciosas, diamantinas, completamente diferentes, entre sí, cuyas durezas, pueden moverse u oscilar, entre una magnitud infinita (Límite de la Relatividad verdadera, es decir, contracción total del Cosmos, y dilatación infinita de la dimensión temporal (Transcurrir del tiempo nulo)), y una dureza mínima, que podemos elegir arbitrariamente.
2º Que todas esas piedras preciosas, se diferencian entre sí, solamente, en una cierta cantidad de frío benigno, ó frío pulsante, ó una cierta cantidad de calor benigno, ó calor pulsante.
[Piedra preciosa (x)] + [Una cierta cantidad de frío pulsante] + [Una cierta cantidad de calor pulsante] = [Piedra preciosa (y)] (¡¡¡Para todos (x) é (y)!!!)
3º Que toda esa infinidad, de piedras preciosas, diferentes entre sí, están variando continuamente sus geometrías, como toda la Creación, está variando continuamente, asimismo, en cada momento, regida siempre, por la Termodinámica natural (+ T), y la Termodinámica inversa (- T).
[Piedras preciosas diamantinas, diferentes entre sí, en sus durezas] ↔ [{Implosión} – {Explosión} – [[E] → 0] = [0]] ↔ [[(F (1) + ∂), (F (2) + ∂)... (F (o) + ∂)] + (- T)] (Frío pulsante) (∂ → Infinito)
[Durezas de esas piedras preciosas, diferentes] = [1 / {[E] → 0}]
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