La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Hollarás al dragón (Salmo, 91)…..
Eso le promete, en el argumento, del salmo 91, Dios, a la persona, que está sometida, al cumplimiento de ese salmo, 91, y sus numerosos, peligros de muerte (El Hijo del hombre).
Pero…
¿Qué es el dragón rojo, en la Biblia?
Pues, el dragón rojo, en la Biblia, es, el desconocimiento, o la desinformación, de millones de personas, de todo el mundo, acerca, de lo que son, sus verdaderas naturalezas, que no son otras, que las de ser, unos cosmonautas, del Dios Trinidad, viajeros, libres, por toda la Creación, y sus planetas, perdidos o extraviados, transitoriamente, en el interior tenebroso, del planeta Tierra.
¿Y como hollará, el Hijo del hombre, a ese dragón rojo, o desinformación, acerca de la verdad?
Pues, primeramente, huyendo, del planeta Tierra, hacia el Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, conjuntamente, o acompañado, de 6000 millones, de personas, más, habitantes, de todo el mundo, y haciéndose, famoso, posteriormente, ese Hijo del hombre, entre el resto, de los 2000 millones de personas, restantes, que queden, en ese mundo, junto al Evangelio eterno, o Evangelio, que no será jamás, destruido, según lo explica la Biblia (El libro del Apocalipsis).
Y por tanto, mientras 6000 millones de personas, se harán, una sola cosa, con el Padre eterno, la nada, [0], y por tanto, serán completamente purificadas de todo mal, el resto de las 2000 millones de personas, que queden en el mundo, conocerán la verdad, y después, la aceptarán, y por tanto, de esa manera, será vencida, la desinformación, o el dragón rojo, en todas las personas, habitantes de la Creación, por medio, del Hijo del hombre, y según lo explica, el salmo, 91.