La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Infinitamente bueno, siempre, y obligado transitoriamente, a repartir el mal.
Dios, es decir, el Dios Trinidad (Felicidad humana, máxima), es, y será, siempre, infinitamente bueno, y misericordioso, que, por tanto, jamás tuvo, y que jamás, tendrá, ninguna relación, con el mal, o que jamás tuvo, y que jamás tendrá, ninguna relación, con la vida humana, sometida, bajo la influencia, del interior tenebroso, del planeta Tierra (Mal) (Mal = Vida dentro del planeta Tierra = Vida prohibida por Dios).
Pero, ese mismo Dios, infinitamente bueno y misericordioso, durante diez mil años, se ha tenido, que dedicar, también, a repartir, matemáticamente, o a partes iguales, y entre todas las personas, influenciadas, por el mal, a todo ese mal, que Él, ha aborrecido, siempre, generado exclusivamente, por la influencia en las personas, del interior tenebroso del planeta Tierra, para de esa manera, establecer, su final, o conclusión, definitiva, para siempre, y de una manera justa.
Y por tanto, el infinitamente bueno y el infinitamente, misericordioso, el que ha aborrecido siempre, al mal, prohibido por Él, se ha tenido, que dedicar, también, a mandarles, un mal redentor, precisamente, a todas aquellas personas, amadas especialmente, por Él, para que todas esas personas, amadas, especialmente, por Él, pusieran, un punto final definitivo, de una manera justa, a sus vidas sometidas al mal, es decir, a sus vidas, sometidas, ala influencia del interior tenebroso del planeta Tierra.
Y de esta manera, desde hace diez mil años, ha existido, un Dios, infinitamente, bueno, y misericordioso, pero, dedicado transitoriamente, también, a hacer, todo el mal, que Él, ha aborrecido, siempre….
¿Hasta cuándo?
Pues, hasta que termine, en todas las personas, la influencia perniciosa, del interior tenebroso del planeta Tierra, sobre ellas, es decir, hasta que todo el mal, concluya definitivamente, para siempre, es decir, hasta, que sea, el próximo, fin del mundo.
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