La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Jesucristo, se hace pecador.
S. Pablo: “El que jamás, amó, la vida pecadora, se hizo, pecado, transitoriamente, por amor, a los muertos, por causa, de sus vidas pecadoras”
¿Y cuando, Jesucristo, se hizo, pecado?
Pues, cuando, Jesucristo, poco después, de haber concluido su redención, o santificación, en la cruz, con, el “consumado es”, se decidió, por dar la señal, del desobediente, Jonás, a sus enemigos, los fariseos, muriendo, en la cruz, en lugar, de dejarse, salvar, por el Padre, de su muerte cadavérica, mediante su abducción, al ovni, desde la cruz.
Y por tanto, el Dios-Padre, que hasta ese momento, había acompañado a Jesucristo, en la cruz, lo abandonó, en ese momento, y…
Al cabo, de unos segundos, Jesucristo, murió, en la cruz, en medio, de densas tinieblas, un terremoto, y la resurrección de personas muertas, o señales de desaprobación, acerca de esa muerte cadavérica, mandadas por el Padre.
¿Y porque, Jesucristo, se hizo pecado?
Pues, por estos dos motivos:
1º Establecer, de una manera, clara, y patente, ante todos, las resurrecciones futuras, completamente seguras, de todas las personas, muertas en el mundo, o planeta Tierra, por causa, de sus rechazos, a sus salvaciones (los hijos de la desobediencia al Padre).
2º Engañar, de alguna manera, a los fariseos, para que esos fariseos, le permitieran, con un cierto éxito, el pasar, a la historia conocida del mundo, cosa, que si Jesucristo, hubiera sido, salvado, por el Padre, de su muerte, tras el “consumado es”, volviéndose invisible, en esa cruz, no lo hubiera logrado, jamás.
Es decir, el mundo, si que podía aceptar, en el futuro, a un Jesucristo, muerto y resucitado, al tercer día, de entre los muertos, pero, ese mismo mundo, a un Jesucristo, invisible, en la cruz (Jesucristo, salvado, tras el “consumado es”), era imposible, que lo pudiera aceptar, de ningún modo, en el futuro, no pasando, por tanto, a su historia conocida.
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