La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Jesucristo, y las sustancias venenosas.
Jesucristo, vino a afirmar, hace dos mil años, algo parecido a esto:
“Todas las personas, que esperan, de Dios, sus salvaciones de las muertes cadavéricas, es decir, sus arrebatos, completamente vivos, a los carros de fuego, aunque coman, toda clase de venenos, ninguno de ellos, le podrá hacer, ningún mal, jamás, y aunque, encierren a esas personas, dentro de unos hornos, de fundición, esas personas, no podrán morir, jamás, a causa de esos hornos”.
Y por tanto, le pido al Padre eterno, que, como, todos los venenos, van a ser inútiles, para las personas, salvadas, todas aquellas personas, que se dedican, a envenenar, a sus prójimos, se alimenten, asimismo, ellas mismas (Sus salivas se les vuelvan veneno), de sus propios venenos, durante un cierto, periodo de tiempo.