La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Jesucristo, y los asuntos del mundo (Planeta Tierra)
Jesucristo, afirmó, hace dos mil años: “No he venido a juzgar, la bondad ó la maldad, de los asuntos del mundo (Vida humana, extraviada ó perdida, dentro del Cosmos), sino a salvar ó rescatar, a todas las personas que perdidamente, y de una forma lamentable é injusta, habitan dentro de ese mundo, ó planeta Tierra”.
Es decir, que Jesucristo, por ejemplo, no vino al mundo, hace dos mil años, a terminar con toda la pobreza de los habitantes del mundo, sino que Jesucristo, vino solamente, y por el contrario, a que todos esos habitantes pobres del mundo, se pudieran volver astronautas, por medio de Él, y como Él, pudieran viajar libremente y justamente, por todos los planetas de la Creación ó Cosmos, con sus casas perennes, en el Sueño eterno, del Cielo y la Eternidad.
Es decir, que Jesucristo, no vino al mundo ó planeta Tierra, a juzgar la bondad ó la maldad, de las vidas perdidas ó extraviadas, de los descendientes de los pobres astronautas del Reino de los cielos, perdidos lamentablemente, dentro de él (Habitantes del mundo ó planeta Tierra), sino a rescatarlos ó a salvarlos, a todos ellos, convirtiéndolos de nuevo, en lo que habían sido todos ellos, durante toda la eternidad, y hasta hace unos diez mil años terrestres, es decir, a convertirlos a todos ellos, en unos astronautas viajeros, por todos los planetas del Cosmos, y con su única base de operaciones, en el Cielo y la Eternidad.
Jesucristo: “Quién come mi carne benigna de astronauta, viajero y libre, por todos los planetas del Cosmos, ya no volverá tener hambre jamás, y ya no volverá a tener sed de agua, jamás”.
Es decir, Jesucristo, quiso decir, algo parecido a esto: “Quien se alimenta, de mi carne benigna de astronauta, su cuerpo físico se volverá una piedra preciosa diamantina, de tal manera, que adquirirá una duración vital ilimitada, ó sin final alguno, en el Reino de los cielos (¡¡¡Leer el libro del Apocalipsis, al respecto!!!)”.
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