La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Jesucristo, y los venenos.
Jesucristo, afirmó, hace dos mil años, algo, parecido, a esto: “Quien acepte, su salvación, de la muerte cadavérica, aunque coma, todo tipo de venenos, todos les resultarán, inocuos, es decir, ninguno de ellos, le podrá causar, su muerte cadavérica”
Es decir, Jesucristo, vino a decir, que la salvación de Dios, es más potente, yo poderosa, que cualquier veneno.
S. Pablo, por ejemplo, que había aceptado, la salvación de la muerte cadavérica, que le había propuesto Dios, fue un ejemplo, perfecto, del cumplimiento, de estas palabras, de Jesucristo, pues, s. Pablo, a pesar, de ser mordido, por una víbora, no sufrió, ningún daño, en su persona, por causa de esa mordedura, venenosa.
Es decir, que Jesucristo, vino a decir, hace dos mil años, algo parecido, a esto: “Toda aquella persona, que rechace, la idea de morirse, sea salva, de su muerte cadavérica, y esta persona, por tanto, será vencedora, de todos los venenos, pues esta persona, abandonará el planeta Tierra, completamente viva, completamente sana, sin ningún tipo de dolor, sin dejar, ningún cadáver suyo, en el susodicho, planeta Tierra, tras ser arrebatada por Dios, al interior de un Carro de fuego, Nube, u ovni piramidal, y desaparecer del mundo, completamente, en donde, un sueño suyo, vulgar y corriente, se le convertirá, en el sueño eterno, del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, sin ninguna molestia, de por medio.
Y Jesucristo, vino a decir, también, hace dos mil años, algo parecido a esto: “Quien rechace, su salvación, de la muerte cadavérica, como Yo, mismo, la rechazo, es decir, quién prefiera morir, en el mundo, esa persona, tras morir, en el mundo, será resucitada, de entre los muertos, de una manera, 100 %, segura, pues en el mundo, o planeta Tierra, no debe de quedar, jamás, ningún resto cadavérico humano, pudriéndose, de forma indefinida, por toda la eternidad, sino que todo cadáver humano, debe de resucitar, de nuevo, a una vida eterna”.