La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Adorar a la persona de Jesucristo.
Es adorar, a una persona, que, aunque, nació, de mujer, y murió, en el planeta Tierra, o mundo, y estuvo, muerto, durante, tres días, y tres noches, después, resucitó, y completó, de esa manera, una vida eterna, completamente simétrica, liberada, por completo, de todo mal, que, había comenzado, en el Dios-Padre (Felicidad máxima, o la nada), y que concluyó, en ese mismo, Dios-Padre (Felicidad máxima, o la nada):
[0] (Dios-Padre) + Explosión = [La persona de Jesucristo, habitando, dentro de la Creación, en forma, de cosmonauta de Dios, liberándose, por completo, de todo mal, en el interior del planeta Tierra, mediante su sufrimiento personal, y estableciéndose, asimismo, como modelo, de resurrección, de todas las personas, muertas] + Implosión = [0] (Dios-Padre)
Es decir:
[0] (Dios-Padre) + Explosión = [Jesucristo-Hijo] + Implosión = [0] (Dios Padre)
Y por tanto, adorar a la persona, de Jesucristo, significa , el adorar, a una vida humana, cualquiera, que comienza, en Dios-Padre, y que concluye, asimismo, también, en Dios-Padre, completando, de esa manera, una vida humana, completamente simétrica, o en una vida, completamente ordenada, que comienza, en un orden total (Simetría total), y que concluye, asimismo, también, en un orden total (Simetría total).
Y por tanto, la persona de Jesucristo, nunca podrá servir, de modelo, para, unas personas, que, solo aspiran, a poseer, unas vidas, completamente asimétricas, o completamente desordenadas, que terminan, en las existencias de unos cadáveres, suyos, pudriéndose, de forma, indefinida, en unos cementerios, del mundo.
Y por tanto, la persona, de Jesucristo, nunca podrá servir, de modelo, para unas personas, que, aman, de tal manera, al mundo, que rechazan, con todas sus fuerzas, la idea, de convertirse, en unos cosmonautas de Dios, viajeros, libres, por toda la Creación, por medio, de los ovnis platónicos, y que poseen, por tanto, su única casa, permanente, verdadera, no el mundo, sino, en Dios-Padre.
Porque, el mismo, Jesucristo, cuando habitó, en el mundo (Planeta Tierra), afirmó, de sí mismo, que su persona, no poseía, un grado de perfección, moral, que pudiera servir, de modelo ejemplar, para otras personas, que vivían en ese mundo, sino, que el único modelo de perfección, para todos los habitantes del mundo, debía de ser, sus huidas de ese mundo (Planeta Tierra), a sus vidas eternas de cosmonautas, que poseen su única casa, permanente, en Dios-Padre (Jesucristo: “Solo Dios, es bueno”).