La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La alegría que solo da Dios.
Consiste, en saber, que, entre la felicidad del cielo, y el mundo, para todas las personas, solo existe, una cierta mineralización de esas personas, nada más, y por tanto, el cielo, y el mundo, no están separados, entre sí, por ninguna muerte cadavérica, humana, sino, que el cielo, y el mundo, solamente, están separados, entre sí, por la conciliación, de un cierto sueño, totalmente indoloro, nada más.
Y por tanto, yo, estoy, ahora, muy alegre, porque mi madre, no tuvo que sufrir, ninguna molestia, para, poder viajar, desde el mundo, al cielo, sino, que ese viaje, de mi madre, al cielo, desde el mundo, solo consistió, realmente, en un incremento de la felicidad, hasta el máximo, de un sueño, suyo, vulgar y corriente, mientras, dejaba de respirar, y su corazón, dejaba de latir, es decir, mientras se convertía, dentro de un ovni piramidal (Carro de fuego, nube, o nave celestial), toda su persona, en un mineral, de dureza máxima.
Y por tanto, estoy alegre, también, porque espero, que muy pronto, mi padre terreno, es decir, Moisés, y mi madre terrena, me hagan una visita, a mi domicilio, y de esa manera, de por concluida, mi estancia en el mundo, e iniciemos, tanto, mi persona, como la persona, de Moisés, como la persona, de mi madre terrena, el viaje final, al cielo, desde el mundo, por medio, de nuestras abducciones, simultáneas, al carro de fuego, nube, o nave celestial (Ovni piramidal), tal y como, lo explica, el libro del Apocalipsis.