La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La Astrología, la Astronomía, y la muerte humana.
Supongamos, a una persona, que mientras duerme, y por tanto, sin observarse, a sí misma, y sin ser observada, por otras personas, enferma, y muere, por causa de un infarto, por ejemplo.
Pues bien, como esa persona, no se observaba, a sí misma, ni era observada, por otras personas, esa persona, aunque haya sufrido un infarto, y aunque, haya muerto, a causa de ese infarto, para un futuro testigo humano, que la observe, en la vigilia futura, del día siguiente, jamás ha existido, en ningún lugar, como tal persona, es decir, esa persona, no ha existido, jamás.
Sino, que solo ha sido, realmente, esa persona, primeramente, un conjunto de emociones positivas (Antes de comenzar a sufrir, el infarto, y mientras dormía, plácidamente, esa persona), después, un conjunto de emociones negativas (Tras sufrir el infarto, esa persona), que se han tornado, posteriormente, en un conjunto de emociones, muy negativas (Muerte de esa persona, propiamente dicha, ó conversión, de todas las emociones negativas, de esa persona, en un cadáver, ó ausencia de esa persona), y después de esto, esa persona, ya fallecida, instantáneamente, ha vuelto a ser solamente, las emociones positivas, iniciales, que procesaba, mientras dormía plácidamente, eso sí, unas emociones positivas, mucho más positivas, es decir, unas emociones, propias y exclusivas, de la vida de esa persona, viviendo en el Reino de los cielos, ó viviendo ya, en el argumento del sueño, de cuando esa persona, era un bebé, recién nacido.
Así pues, para la Astrología, la muerte de una persona, no existe jamás.
Sino que para la Astrología, la muerte de una persona, es solamente, un conjunto de emociones, negativas, que surgen, en un momento dado, se tornan, transitoriamente, en un conjunto de emociones, muy negativas, para después, desaparecer, completamente, es decir, pasar a ser, después, solamente, un conjunto de emociones, muy positivas, propias y exclusivas, de cuando, esa persona, era un bebé recién nacido, completamente dormido.
Pero para la Astronomía, en cambio, la muerte de una persona, es solamente, aparentemente, la conversión de una persona, en un cadáver, solamente.
Y es que sucede, que las emociones positivas, ó muy positivas, humanas, al poseer unas dimensiones temporales, grandes, muy grandes, ó grandísimas, por medio de la Relatividad, es totalmente imposible, que desaparezcan, ó dejen de existir, jamás, por medio de ninguna muerte.
Figura (1) Emoción positiva; Dimensión temporal = [1 / {Excentricidad de su elipse ⇒ 0}] ⇒ Eterna.
Y en cambio, las emociones, muy negativas, que tienen, las personas, solamente cuando agonizan, son muy fugaces, y por tanto, poseen, unas dimensiones temporales, muy breves, y por tanto, desaparecen, muy pronto, convertidas ya, en un cadáver humano.
Figura (2): Emoción de una persona, muy enferma, ó moribunda: Dimensión temporal = [1 / {Excentricidad de la elipse ⇒ 1}] ⇒ Muy pequeña.
Si esa persona, que ha sufrido el infarto, y después ha muerto, de ese infarto, mientras dormía, hubiera dormido, cobijada, dentro de una Máquina del tiempo, muy potente, esa Máquina del tiempo, se hubiera encargado, de convertir, a todas las emociones negativas, ó muy negativas, de ese infarto, en unas emociones positivas, ó muy positivas, y por tanto, esa Máquina del tiempo, hubiera abortado, totalmente, el infarto de esa persona, y su posterior muerte.
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