La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La ausencia de sexualidad.
Durante toda la eternidad, y hasta antes, de que se manifestase el mal (Interior del planeta Tierra), en las vidas eternas, de todos los hombres creados, y en las vidas eternas, de todas las mujeres creadas, absolutamente, todos los hombres creados, y absolutamente, todas las mujeres creadas, que vivían, en el Cosmos, por medio de la práctica, muy abundante de sus sexualidades, y por medio, de los cuerpos físicos, de las mujeres, se dedicaban, a traer bebés, al interior del Cosmos, provenientes, del Cielo, y la Eternidad, sin que surgiera jamás, ningún problema, por esta causa, para todas las mujeres creadas, y para todos los hombres, creados.
De manera, que se puede afirmar, sin temor a equivocarnos, que actualmente, no existe, ningún hombre virgen (Sexualmente hablando), ni ninguna mujer virgen (Sexualmente hablando).
Pero con el viaje, ideado por Satanás, al fruto prohibido, por el Padre eterno (Planeta Tierra), y las estancias de muchos hombres, y las estancias, de muchas mujeres, perdidos-as ó extraviados-as, en dicho planeta Tierra, desde hace unos diez mil años, solamente, comenzó a existir, una sexualidad humana, maligna, llena de ascos, llena de irracionalidades humanas, llena de vergüenzas, llena de sabidurías ciegas, homosexuales ó hermafroditas, llena de vestidos, enfermas, y claudicantes, es decir, unas sexualidades, muy poco duraderas, y además, unas sexualidades, mucho menos placenteras, que las sexualidades naturales humanas, tanto, para los hombres creados, como para las mujeres creadas...
Y por tanto, lo que sí que cabe afirmar, es que desde hace diez mil años, existen unas ciertas personas, que se mantienen vírgenes, respecto a la práctica, de estas sexualidades malignas, y otras personas, en cambio, no se mantienen vírgenes, respecto a la práctica, de estas sexualidades malignas.
Pero hay que decir, que el mantener la virginidad, respecto a esas sexualidades malignas, no significa necesariamente, que una persona, completa, más velozmente, su redención sufrida (Sus mil puntos redentores = [R]), pues esa redención ó santificación humana, se consigue, por medio del sufrimiento personal, y no por la abstinencia de la práctica de la sexualidad (Que no conlleva, en sí mismo, ningún sufrimiento)
Y esa virginidad, respecto a la práctica de la sexualidad maligna, tampoco garantiza, necesariamente, la salvación de una persona.
Porque pueden existir, potencialmente, personas vírgenes, respecto a la práctica de esa sexualidad maligna, que rechacen a sus salvaciones, y por tanto, se condenen, ellas mismas, a muerte, y pueden existir, también, potencialmente, personas, no vírgenes, ó personas, muy practicantes, de esa sexualidad maligna, que abracen sus salvaciones, y por tanto, se salven, ó libren sus vidas de la muerte, el último instante, de sus estancias, en el planeta Tierra.
Jesucristo, hace dos mil años, tenía que ser, como Melquisedeq, es decir, Jesucristo, tenía que ser, como una persona extraterrestre, que viniera al planeta Tierra, transitoriamente, sin poseer, ni padre terreno, y sin poseer, madre terrena, y que abandonara, este mismo planeta Tierra, como esa misma persona extraterrestre, es decir, sin dejar, ningún cadáver suyo, en el planeta Tierra.
¡¡¡Y ese es el único sentido, que tuvo, la virginidad, de su madre, María!!!
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