La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La bondad de Dios.
Es y será siempre, infinita, porque el amor del Dios Trinidad, es totalmente ajeno, al mal, totalmente inevitable, contenido únicamente, en el viaje cósmico, muy peligroso, organizado, para muchas, pobres personas timadas, por el fraude de Satanás, desde el Reino de los cielos, hacia el límite, visitable por las personas, de la Creación (Mundo o planeta Tierra), y realizado, por medio, de los Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas.
Así pues, y aunque, el Dios Trinidad, es, y será siempre, totalmente ajeno, a la existencia del mal humano, dentro de su propia Creación, se ve obligado, inevitablemente, y transitoriamente, a tener que repartir, a partes iguales, a todo ese mal, ideado por Satanás, entre todas las personas, para establecer, de esa manera, la finalización definitiva, y justa, de todo ese mal, inevitable, generado únicamente, por ese viaje diabólico, organizado por el timo de Satanás, a muchas pobres personas, desgraciadas, desde el Reino de los cielos, a los confines de la Creación (Planeta Tierra).
Así pues, Dios, aún siendo, infinitamente bueno, y sin dejar de serlo, jamás, transitoriamente, se ve obligado, a mandar males, a las personas, para que, esas personas, se igualen entre sí, de forma matemática, en males soportados ([R] = Sufrimiento único, e igual, para todas las personas = Sufrimientos de Jesucristo = Sangre total derramada por Jesucristo, ya vivo, ya cadáver), y por tanto, puedan finalizar, felizmente, de esa manera, completamente justa, todas sus relaciones circunstanciales, con el sufrimiento o mal, contenido únicamente, en ese viaje diabólico, organizado por el timo de Satanás, desde el Reino de los cielos, hacia el planeta Tierra o mundo.
Así pues, vale perfectamente, el refrán:
“Dios, aprieta, pero nunca, nunca, nunca, ahoga, o mata, a menos, que una persona, rechace a su salvación, antes de nacer, en el mundo”
……………………………………………..