La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La ciencia más bella.
¡¡¡El Evangelio eterno, o la Piedra Filosofal!!!
Es decir, la ciencia, que, jamás tuvo, un principio, y que, jamás, puede tener, un final, tampoco.
Es decir, la ciencia, que conocíamos, absolutamente, todas las personas, antes de colonizar, hace unos diez mil años, unas, en al planeta Tierra, otras, en cambio, al planeta Ummo, y otras, en otros a unos pocos planetas, más, del cosmos.
¡¡¡Es decir, la teoría, de los Ibozoo uu!!!
Es decir, el estudio, del pensamiento humano, siempre, único, siempre, totalmente imaginario, respecto, de la materia-espacio, pero, más, o menos, feliz, es decir, “contemplado”, potencialmente, desde unos diferentes ángulos, o “contemplado”, potencialmente, desde unos diferentes, “puntos de vista”.
Es decir, el estudio, de la felicidad humana, plena, y el estudio, asimismo, también, de diferentes, porcentajes, inferiores al 100 %, de esa felicidad humana, plena.
Es decir, el estudio de la nada, o la ausencia, de todo contenido, “contemplada”, desde unos diferentes, ángulos, o “contemplada”, desde diferentes, puntos de vista: [[0], [0º,…@]]
¡¡¡Es decir, el estudio, del Dios, uno, y trino, y el estudio de toda su Creación, entera, una, y multiforme, al mismo tiempo!!!
Una ciencia, que es bella, tanto, por su simpleza, en sus bases, como, porque, carece, de asuntos misteriosos, por completo, que no sepa explicar, racionalmente, con facilidad, como, porque, es una ciencia, cuyas bases, las pueden llegar a comprender, hasta las personas, que jamás, han ido, a ninguna escuela, y asimismo, también, es bella, asimismo, porque, su comprobación experimental, la puede realizar, cualquier persona, contemplándose, a su propio pensamiento.