La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La compañía de Dios.
Si una persona, que vive, en el mundo, tiene la compañía de Dios, tiene, la compañía, también, de la eternidad, y por tanto, tiene la compañía, de la vida eterna, y por tanto, tiene la compañía de la inmortalidad, o la ausencia de cadáver.
Y por tanto, una persona, que tenga, la compañía de Dios, es imposible, que, esa persona, se pueda morir, después, y convertirse, por tanto, en un cadáver, porque, Dios, es eterno, y por tanto, es imposible, que, Dios, se pueda morir, jamás.
Y por tanto, una persona, muere, y se convierte, por tanto, en un cadáver, sí, y solo sí, esa persona, es abandonada, por Dios, por algún motivo, o por alguna causa.
Y por tanto, si Dios, no hubiera abandonado, nunca, a Jesucristo, en la cruz, Jesucristo, no se hubiera muerto, después, en esa cruz, jamás, porque la compañía de Dios, le suponía a Jesucristo, la garantía, de una salvación segura, a un carro de fuego, nube, o nave celestial, o su invisibilidad, en la cruz, y su visibilidad, en un carro de fuego, y por tanto, le garantizaba, su vida eterna, de cosmonauta.
El Salmo, 91, es un ejemplo, del argumento de una persona, poseedora de una vida inmortal, en el mundo, gracias, a que esa persona, posee, la compañía de Dios.