La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La Creación, antes de la existencia del mal.
¿Cómo era, la vida eterna humana, antes de la existencia del mal, dentro de la Creación, es decir, como era la vida eterna humana, antes de que las mentes de las personas, se vieran influenciadas, por la vigilia, del interior del planeta Tierra?
Pues era, una vida humana, hecha de hombres, y de mujeres, hijos e hijas, del Padre eterno, mayormente, aunque también seguía conteniendo, personas, no sexuadas, es decir, también seguía conteniendo, personas, totalmente carentes de sexualidad, de las cuales, habían provenido, los hombres creados, y las mujeres creadas, es decir, de las cuales, habían provenido, las personas sexuadas.
Y era, una vida eterna, que tenía, como única casa permanente, en la Eternidad, Cielo, y el Reino de los cielos, pero que también, podía viajar libremente, por todos los planetas del Cosmos, por medio de los Carros de fuego, o Nubes, pero siempre, dentro de unas vigilias, expuestas a las estrellas, en combustión, que jamás, superaban, los treinta minutos, seguidos, de duración temporal, máxima.
De manera, que por ejemplo, hubo muchas excursiones, desde el Reino de los cielos, al planeta Tierra, protagonizadas siempre, por un pequeño grupo de hombres, y por un pequeño, grupo de mujeres, que tras sobrevolar, la atmósfera del planeta Tierra, durante unas horas, por medio, del Carro de fuego, o Nube, solamente, y filmar, desde lo alto, a sus números y feroces, dinosaurios (Después del fraude de satanás, hace diez mil años, a muchas personas, se les cambió, esta orden hipnótica, original, y ese es el motivo, por el cual, los atlantes, ya no definieron, a esos dinosaurios, dentro del planeta Tierra, y por tanto, gracias a esto, pudieron habitar, el interior del planeta Tierra, sin conocer ningún peligro, generado, por la presencia de estos dinosaurios), con los que estaba poblado, dicho planeta Tierra, siempre, iniciaban, inmediatamente, el viaje de vuelta, al Reino de los cielos (Es decir, iniciaban, la conciliación del sueño eterno).
Pero siempre, estando despiertos, los tripulantes, del Carro de fuego, o Nube, no más allá, de los treinta minutos, seguidos.
De manera, que durante toda una eternidad, ningún hombre, ni ninguna mujer, conoció jamás, una infelicidad o una desgracia, dentro de sus vidas eternas, dentro de toda la Creación.
Y por tanto, ningún hombre, y ninguna mujer, llegaron a saber, o llegaron a conocer, lo que era, una infelicidad o una desgracia, durante esa eternidad.
Ningún hombre, y ninguna mujer, durante esta eternidad, conoció jamás, el significado de un vestido, dedicado a cubrir, las desnudeces, de sus cuerpos físicos, de manera, que ningún hombre, y ninguna mujer, sintió jamás, vergüenza, por sus desnudeces, o por las visiones respectivas, de sus órganos sexuales.
Así pues, todos los hombres, creados, y todas las mujeres, creadas, estaban, completamente unidos, entre sí, en una gran familia única, por el amor común, e inmaculado, a la Eternidad o Padre (Su única casa, permanente), todo esto, al margen, de las prácticas de sus sexualidades, y de los nacimientos de los bebés, provenientes del Padre eterno, y generados, por las prácticas, de estas sexualidades.
Así pues, todos los hombres creados, y todas las mujeres creadas, durante esa eternidad, solo conocieron, el argumento del sueño eterno, nada más, es decir, solo conocieron, unas vidas humanas, naturales, y por tanto, jamás, llegaron a conocer, el interior de ningún planeta, dedicado, a contener, a los animales, de forma exclusiva.
Y por tanto, los Carros de fuego, Nubes, u ovnis en forma de pirámides, del Reino de los cielos, carecen, y carecerán siempre, de unas escotillas, de acceso, a sus exteriores, pues han estado siempre, diseñados, desde los siete días de la Creación, únicamente, para empezar, y para terminar, siempre, todos sus viajes cósmicos, en el Reino de los cielos, sin aterrizar jamás, en ningún otro lugar, del Cosmos.
……………………………