La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La desnaturalización del agua.
El agua salada, de los océanos, es:
[Agua salada] = [Implosión (Gravedad atractiva) = Explosión (Gravedad repulsiva)] = [Esfera perfecta]
Pues bien, si cobijamos, a esa agua salada, dentro de un tetraedro, desnaturalizamos, a esa agua salada, ya que tendemos, a que esa agua salada, abandone, su forma geométrica, natural, que es, la esfera, y adquiera, la forma geométrica, de un mineral, muy duro, que es, el tetraedro (Tetraedro = Implosión >>>> Explosión).
Y desnaturalizamos, a esa agua salada, tanto más, cuanto, más se parece, ese tetraedro, donde cobijamos a esa agua, a un tetraedro, 100 %, perfecto (Tetraedro perfecto = 100 % de implosión, y 0 % de explosión), geométricamente, hablando, de manera, que podemos fabricar, unas aguas, más, o menos desnaturalizadas, siempre, según la perfección geométrica, que posea, ese tetraedro, en cuestión.
[Agua desnaturalizada] = [Agua, tendiendo a parecerse, a un mineral, muy duro] = [Agua cobijada, dentro de un tetraedro] = Agua implosiva = [Agua…Sólidos…Diamante…Tetraedro perfecto] = [Agua sometida, a la química relativista] = [Agua, tendiendo a conciliar, el sueño eterno, del Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, y por tanto, agua, con la tendencia a convertirse, en un mineral, muy duro]
Y todo esto, que hablamos, acerca de la desnaturalización del agua salada, lo podemos hablar, también, de la desnaturalización de la sangre humana, de manera, que si, esa sangre humana, está demasiado despierta, o esa sangre humana, está sometida, a un proceso, de pudrimiento, o conversión, en gases, por causa de una Leucemia por ejemplo, la podemos desnaturalizar, por medio, de un tetraedro, muy perfecto, geométricamente hablando, en el sentido, de dormir a esa sangre, endurecer, a esa sangre, para que no se pudra, o no se siga pudriendo, y por tanto, curar a la enfermedad, que padecía, dicha sangre.