La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La esperanza cristiana.
Las personas cristianas, esperamos, de parte de Dios, con una esperanza, viva, inmarchitable, e imperecedera, nuestras, gloriosas, vidas eternas, de unos cosmonautas suyos (Hijos de Dios, e Hijas de Dios), huidos, completamente vivos, del mundo, viajeros libres, por todo el cosmos, por medio, de los ovnis, completamente redimidos del mal, y que, tenemos, nuestra única casa, permanente, en la eternidad, de ese mismo, Dios-Padre.
Y por tanto, cualquier, verdadero cristiano, tiene la esperanza, siempre viva, inmarchitable, o imperecedera, de no convertirse jamás, en un cadáver, comido, por los gusanos…
Jesucristo, a los fariseos (Evangelio, según, s. Juan): “QUIÉN CREE, EN MI PERSONA, NO CONOCERÁ, A SU MUERTE CADAVÉRICA, NUNCA JAMÁS”.
Y por tanto, cualquier verdadero cristiano, espera, con una esperanza, siempre viva, inmarchitable, e imperecedera, el abandonar, el interior tenebroso del planeta tierra, desapareciendo de él, sin dejar, ningún rastro suyo, es decir, volviéndonos, invisibles, en él, tal, y como, fueron, los casos, de Enoc, o de Elías.
Esta era, la esperanza, que, por ejemplo, tenía, mi madre anciana, porque yo, se la enseñé, previamente, y esta es, la esperanza, que no fue defraudada, en la persona de mi madre, por la misericordia de Dios, sino, que, el poder de ese Dios, la cumplió, a la perfección.
Y esta es la esperanza, que tengo yo, mismo, para mi propia persona, para, un día de este año, 2014, en el que estamos, y que, por tanto, espero, que la misericordia de Dios, la cumpla, a la perfección.….