La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La existencia, de todos los planetas del Cosmos.
Cualquier planeta del Cosmos, existe, sí y solo sí, lo hace verdadero, la inteligencia de una mente humana, testigo, procesando, a las emociones, más feas, de toda la Mente del Dios Trinidad (Estrellas en combustión).
Porque, si no es ese, el caso, ese planeta, es solamente, un conjunto de emociones, de la Mente del Dios trinidad, totalmente imposibles, de dibujar, en un papel, con un lápiz, naciendo, permaneciendo, y desapareciendo, y regidas, por las dos termodinámicas, la natural (+ T), y la inversa (- T), que quizás, en otra mente humana, puedan adoptar, la forma astronómica, de un cielo nocturno, con sus puntos luminosos, y su oscuridad.
De manera, que si no existen, testigos humanos, de por medio, procesando a las emociones, más feas, de toda la Mente del Dios Trinidad (Estrellas, en combustión), no pueden existir, tampoco, los planetas, dentro del Cosmos, y por tanto, no se pueden convertir, los puntos luminosos, y oscuridades, de los cielos nocturnos, en planetas.
Y por tanto, el hablar de un Cosmos, lleno de planetas, girando alrededor de las estrellas, en combustión, a través, de unas inmensas órbitas, es hablar,…
¡¡¡DE ALGO, TOTALMENTE INEXISTENTE!!!