La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La fe de mi madre.
A mi madre, anciana, pero, no deteriorada, espiritualmente, yo, traté de infundirle siempre, la fe, en un Dios, todopoderoso, de unos cosmonautas (Que somos, absolutamente, todos los hombres, y absolutamente, todas las mujeres), que, tenían su única, y verdadera casa, permanente, en el cielo-eternidad, pero, que, después, por medio, de los ovnis platónicos, podían visitar, potencialmente, a cualquier exterior de cualquier planeta del cosmos, incluido, el planeta Tierra.
Y por tanto, a mi madre, nunca, me cansaba, de explicarle, que, no todas las personas, que vivimos, en el mundo, o planeta Tierra, nos convertimos, finalmente, en unos cadáveres, sino, que, muchas de las personas, que viven, en el mundo, y por medio, del poder de Dios, un día, se duermen, en ese mundo, muy profundamente, y se despiertan ya, no en ese mundo, sino, dentro de un ovni platónico, después, de volverse invisibles, sus cuerpos físicos, en dicho mundo.
Trataba siempre, de explicarle, pues, por tanto, que, muchas personas, ya conocidas, como desconocidas, como, por ejemplo, Enoc, el profeta Elías, la v. María, millones de personas, anónimas, de todas las naciones, y una hermana suya, y por tanto, tía mía, hace tiempo, en lugar de morirse, en el planeta Tierra, desaparecieron, del planeta Tierra, pues, fueron arrebatadas, por Dios, a los ovnis, o carros de fuego, completamente vivas, sin dejar, ningunos rastros suyos, en el mundo.
Y por tanto, le decía, a mi madre, de continuo:
“Si crees, en este verdadero, Dios, un día, te dormirás, en el mundo, y te despertarás, no ya, en este mundo, sino, que, te despertarás, completamente rejuvenecida, a los dieciocho años, por el poder de Dios, dentro del ovni, y por tanto, podrás viajar, libremente, después, por todos los planetas del cosmos, pero, descansando, siempre, en el Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad”
“Te basta, pues, con el creer, en este verdadero Dios, para obtener ese premio final, de tu salvación, pues, ahora, es el tiempo del fin, anunciado, en la Biblia, y por tanto, ahora, después, de diez mil años, de sufrimientos, todas las personas, están dando, por concluidas, sus redenciones, del mal, o santificaciones, y por tanto, tu persona, después de lo que habrá sufrido, a lo largo, de los últimos, diez mil años, también, estará a punto, de redimirse, santificarse, o liberarse, del mal, para siempre”
Y mi madre, creyó, todo esto.
Y por tanto, mi madre, un día, hace, unos meses, se durmió, en el mundo, desapareciendo, o volviéndose, su cuerpo físico, invisible, en dicho mundo.