La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La fuerza de la oración.
Tiene, tanta más fuerza, cuanta más sufrida, sea la vida, de la persona orante, porque sucede, que:
[Persona sufrida] = [Persona, en camino de justificación] = [Persona justa, o persona, sin pecado original] = [Persona todopoderosa].
Ahora bien, Dios, solo concede, todos aquellos asuntos, que se pidan, en oración, y que sean, completamente coherentes, con la vida eterna, o vida inmortal, de unos cosmonautas, libres, viajeros, e inmortales, completamente purificados, de todo mal, por medio, de sus sueños, 100 % dormidos, infinitamente solidificados, o infinitamente felices, en forma de inteligencia, sin contenido, alguno, Padre, o Eternidad.
Es decir, que si una persona, desea, que su oración, solo contenga, asuntos, realmente buenos, debe de orar a Dios, por ejemplo, por todos estos asuntos:
1º La salvación conjunta, e instantánea, y la purificación del mal, posterior, de familiares, amigos, enemigos, conocidos, gobernantes, etc., etc.
2º La salvación conjunta, e instantánea, y la purificación posterior del mal, de todos las personas, que viven en, hospitales enteros, residencias de ancianos, enteras, ciudades enteras, e incluso, naciones enteras.
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Ahora bien, la oración que Dios, jamás escuchará, de una persona orante, es toda aquella oración, cuyo cumplimiento, conlleve, las enfermedades, y posteriores muertes, de otras personas, por causa, de sus estancias, encerradas, dentro del planeta Tierra, o mundo.