La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La ilusión, de poder viajar, por todo el cosmos.
Si existieran, realmente, tanto, un espacio, como una materia, física, totalmente ajenos, a la psique humana, a las personas, en ese caso, nos resultaría, totalmente imposible, el poder viajar, por un cosmos, siempre, totalmente ajeno, a nuestras psiques.
Pero, como, absolutamente, todo el cosmos, solo es, en realidad, unas psiques, nuestras, más o menos felices, pues entonces, en ese caso, las personas, podemos viajar, libremente, por cualquier exterior, de cualquier planeta, simplemente, incrementando, o disminuyendo, los grados de felicidad, de nuestras, propias psiques, ya sea, por medio, de una implosión, que incrementa, nuestra felicidad, ya sea, por medio, de una explosión, que disminuye, la felicidad, de nuestras psiques.
Explosión = Influencia del fuego
Implosión = Influencia del sueño, o materia sólida.
¿Y como cumplir, con nuestra ilusión, de poder viajar, libremente, por todo el Cosmos, si aparentemente, no tenemos, los medios, necesarios, para llevar a cabo, esa ilusión?
¡¡¡Pues pidiéndoselo, a Dios, ese asunto, que Él, si que tiene, el poder suficiente, y los medios, suficientes, para que, nosotros, cumplamos, con esa ilusión, de forma sobrada!!!
Jesucristo: “Orad a Dios, porque, vuestras huidas del planeta Tierra, se produzcan, como lo planifiquéis, previamente, es decir, se produzcan, por ejemplo, ni en invierno, ni en día de reposo, en la próxima primavera, etc., etc., etc.”.