La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La libertad de Cristo, derecho de la Humanidad.
Cualquier persona, que vive en el mundo, tiene, potencialmente, en la inteligencia, de su propia mente, a los exteriores, de todos los planetas del Cosmos, a todos los cielos nocturnos, y al sueño eterno del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad.
Y por tanto, cualquier persona, que vive en el mundo, después, de que ha establecido una paz justa, con el resto de sus semejantes, que viven en el mundo, tiene un derecho inalienable, a hacer efectivas, en la inteligencia de su propia mente, a todas aquellas ideas, que estaban solamente, en un estado potencial, dentro de la inteligencia de su propia mente.
Y por este motivo, esa persona, tiene derecho, a influenciar a la inteligencia de su propia mente, de una forma, libre y voluntaria, ya sea, por medio, del Tetraedro regular, buscando su perfección geométrica total, ya sea, por medio del fuego, para la inteligencia de su propia mente, visione, o haga efectivos, a todos los exteriores, de todos los planetas del Cosmos, a todos los cielos nocturnos, y al sueño eterno, del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad.
Y por este motivo, el derecho de alcanzar, esta libertad de Cristo, debe de ser, un derecho inalienable de toda la Humanidad.
Y por este motivo, el derecho de todos los habitantes del mundo, a convertirse, en unos cosmonautas del Dios Trinidad, mediante sus salvaciones o tele transportaciones, a los interior de los Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas, debe de ser, el más grande, de todos los derechos humanos, porque en definitiva, es el derecho de los habitantes del mundo, a poseer unas vidas eternas, sin ningún principio, y sin ningún final, dentro de toda la Creación.