La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La libertad de expresión de un escritor.
Un escritor, cuando escribe, una novela, si el argumento de esa novela, no ofende, a ninguna persona, en concreto, puede inventarse el argumento, para esa novela, que así lo desee, libremente, o que así, le dicte, su imaginación, libre.
Porque, una novela, es solamente, eso, una novela, es un asunto, de pura ficción.
Y todo esto, aunque esta novela, incluya, en su argumento, a una interpretación, de por qué, se inició, el mundo, cual es su final, en que se fundamenta, el cristianismo, una teoría cosmológica, basada en las ideas-ibozoo uu, quienes son realmente, los terrestres, y quienes son en realidad, los extraterrestres, una medicina nueva, desconocida, para los médicos del mundo, una ingeniería, para poder viajar, a otros planetas, etc., etc., etc.
Y por tanto, no tiene, ningún sentido, que un escritor, de novelas, se cree, enemigos, con los argumentos, de sus novelas, siempre y cuando, los argumentos, de esas novelas, que son, pura ficción, sean, completamente blancos, es decir, siempre que los argumentos, de sus novelas, no ofendan, a ninguna persona, en concreto.