La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La lógica del salmo, 91.
El salmo, 91, describe, los sufrimientos, de una persona, completamente libre, de su muerte cadavérica, es decir, el salmo, 91, describe, los sufrimientos, de una persona, inmortal.
¿Y por qué, el salmo, 91, resulta razonable, o lógico?
Pues, porque el salmo, 91, narra, la estancia, muy transitoria, en el interior tenebroso del planeta Tierra (Mundo), de un cosmonauta, del Dios Trinidad, viajero, libre, por toda la Creación, y sus planetas, por medio, de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, y que, por tanto, es una persona, que tiene, como su única, y verdadera casa, permanente, no ya, en el planeta Tierra, sino, en la Eternidad, Padre, o la nada (Sueño humano, con su felicidad máxima, y sin contenido argumental, alguno).
Sucede, pues, que, la vida, de toda aquella persona, que cree, en el verdadero Dios, pasa a estar regida, automáticamente, por el argumento del salmo, 91, y por tanto, el destino final, de esa persona, es el mismo, destino final, que tuvo, el profeta-cosmonauta, Elías, ante los ojos de su discípulo, el profeta Eliseo, hace tres mil años, es decir, el destino final, de esa persona, es el de ser raptada, completamente viva, al interior de un Carro de fuego, Nube, u ovni tetraédrico, del Dios Trinidad, y por tanto, el destino final, de esa persona, es el de no dejar, ningún cadáver suyo, en el interior tenebroso, del planeta Tierra.