La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La lógica, de la resurrección, de los muertos.
Si los muertos, resucitaran, para vivir, en el mundo, de nuevo, o para vivir, en el planeta Tierra, de nuevo, esos muertos, resucitarían, para morir, de nuevo, otra vez, al cabo, de un cierto tiempo, muy breve, y por tanto, esas resurrecciones, serían, completamente irracionales, o inútiles….
Pero, si esos muertos, resucitan, para vivir, exclusivamente, en los interiores de los carros de fuego-nubes-naves celestiales-ovnis platónicos, resucitan, por tanto, esas personas, para, poder vivir, libremente, dentro de toda la Creación, por medio, de esos ovnis platónicos, y esos muertos, resucitan, en ese caso, por tanto, para, no volver a morir, nunca jamás, en ningún otro lugar, sino, que resucitan, esas personas, para hacerse, una sola cosa, con el Dios-Padre, al cabo, de un cierto tiempo, y ser eternas, esas personas, como, Dios, es eterno.….
Y por tanto, y teniendo en cuenta, todo esto, los habitantes, del mundo, o planeta Tierra, solo tienen, una única manera, de enterarse, de que sus muertos, han resucitado ya, y esa, única manera, es, que todos los cadáveres, de esas personas, fallecidas, se han vuelto, invisibles, en sus tumbas, o bien, que las cenizas, de esa personas, fallecidas, desaparecen, de las cápsulas, donde estaban, contenidas.
Y por tanto, si yo, por ejemplo, le pido a Dios, que, resucite, a todas las personas, muertas, en Europa, y Dios, escucha, mi oración, lo único, que experimentarán, todas las personas, que viven, en Europa, es que, si se ponen a buscar, a los cadáveres, de sus muertos, pues no los encontrarán, jamás, por mucho, que los busquen, pues, dichos cadáveres, se habrán vuelto, invisibles, para siempre, en el mundo.