La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La luz del Cielo.
Tanto el Reino de los cielos, como el Cielo, y como la Eternidad, resultan, totalmente invisibles, a los ojos físicos, que solo sirven, para ver, a los cielos nocturnos, y a los planetas, iluminados, por la luz, de las estrellas, en combustión, nada más.
Y por tanto, el sueño eterno del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, solo es posible, el contemplarlos, con los ojos, que poseemos, todas las personas, cuando dormimos, los argumentos, de unos sueños, plenamente felices, o de una felicidad, máxima.
Es decir, el Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, son solamente, el argumento, de un sueño humano, vulgar, y corriente, que de pronto, se torna, más, y más feliz, hasta alcanzar, su máxima felicidad, posible, finalmente.
Y la persona, que tiene este sueño, de felicidad máxima, contempla, en el argumento de su sueño, completamente indoloro, el mismo, túnel, los mismos, seres queridos fallecidos, y el mismo, ser luminoso, que dicen, haber contemplado, alguna vez, muchas personas, cuyas vidas, han estado fallecidas, unos breves instantes, para volver a ser, resucitadas, de nuevo, por ejemplo, en un hospital.