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La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.

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La maternidad humana.

La maternidad humana.

 

 

 

En un principio, solo existía, la inteligencia humana, pensando, un sueño eterno, plenamente feliz, sin vigilia alguna, y con un nulo contenido, interno, Padre, la nada, [0], o la Eternidad.

¡¡¡Y no existía, nada más, que esta, ausencia total de contenido, o la nada, sencillamente, porque, la inteligencia humana, solo pensaba, a esta ausencia total, de contenido, o la nada!!!

Y después, de esto, ese sueño eterno, humano, plenamente feliz, y sin ningún contenido, interno, pensado, por la inteligencia humana, adquirió, un cierto contenido, no nulo, y por tanto, la inteligencia humana, despertó, un cierto grado, y por tanto, la inteligencia humana, además de la nada, comenzó a pensar, también, al cielo, y al Reino de los cielos.

Y por tanto, absolutamente, todas las personas, potenciales, éramos solamente, la nada, y el único argumento, de ese sueño, eterno, del cielo, y del Reino de los cielos.

Hasta que, ese sueño, del Reino de los cielos, despertó, más y más, a la vigilia, y por tanto, la inteligencia humana, además de pensar, a la nada, además de pensar, el cielo, y además de pensar, el Reino de los cielos, comenzó a pensar, también, a los primeros cielos nocturnos, y posteriormente, comenzó a pensar, también, el Cosmos, iluminado, en la inteligencia humana, por las estrellas, en combustión, y por tanto, la inteligencia humana, comenzó a pensar, a sus pensamientos, menos felices, de todos, o mal, de la Creación.

Y por tanto, con este despertar, a la vigilia, del sueño eterno, del Reino de los cielos, comenzaron, a existir, también, asimismo, los siete días, de la Creación, de los que habla, el libro del Génesis, pensados, por la inteligencia humana, en forma de las inteligencias, de unas personas, cosmonautas, completamente asexuadas, viajeras, por el Cosmos, por medio, de los carros de fuego, nubes, o naves celestiales, y realizando, siete investigaciones, consecutivas, de esa vigilia cósmica, humana.

Y por último, y para facilitar, sus viajes, entre la nada, y el Cosmos, estas personas asexuadas, cosmonautas de Dios, y a partir de sí mismas, crearon, a sus propias, diferenciaciones sexuales, es decir, crearon, al primer hombre, o persona asexuada, con un sexo, masculino, y a la primera mujer, o persona sexuada, con un sexo femenino, y por tanto, la Creación, fue habitada, desde entonces, por las inteligencias, de personas, asexuadas, las inteligencias de los hombres, y las inteligencias de las mujeres, cuya única casa permanente, continuaba siendo, solamente, la nada, el Padre, o la eternidad.

Y de esta manera, los hombres, practicaban, sus sexualidades, con las mujeres, muchas veces, y todo lo que querían, y de esta manera, y por medio, de los cuerpos físicos, de esas mujeres, las personas, hombres, y mujeres, en forma de unos bebés, realizaban, el viaje, entre la nada, y el Cosmos, para no tener, que realizarlo, ese viaje, por medio, de los carros de fuego, nubes, o naves celestiales.

Y durante, una eternidad, personas asexuadas, hombres y mujeres, vivieron eternamente, y se mantuvieron, completamente, limpios, de toda influencia, del mal, de la Creación, es decir, se mantuvieron, limpios, de toda influencia, de las estrellas, en combustión.

Pero, ninguna mujer, se consideró jamás, como, la madre, de los bebés, que paría, sino, que todos los bebés, nacidos, eran considerados, por todos los hombres, y por todas las mujeres, como, los Hijos, de Dios, y las Hijas de Dios, sencillamente, porque, de ese Dios, provenían, todos ellos, y por tanto, las mujeres, no eran, otra cosa, que una especie, de naves, o “carros de fuego”, muy especiales, por medio, de las cuales, viajaban, esos bebés, desde la nada, al Cosmos, más rápidamente.

Hasta que hace, unos quince mil años, terrestres, y a causa del engaño de satanás, o pecado original, los hombres, creados, y las mujeres, creadas, comenzaron, a estar influidas, por el mal, de la Creación (Estrellas, en combustión), de una forma masiva, y por tanto, comenzaron a colonizar, el planeta Tierra, de forma masiva, y muchos ellos, perdieron, sus juicios, a causa de ese mal, y se convirtieron, en los habitantes de la Atlántida terrestre, o mundo, que se habían olvidado, por completo, de que eran unos cosmonautas de Dios.

Y por tanto, ese mal, convirtió, a la auténtica maternidad humana, eterna, en la maternidad humana, imaginaria, de unas madres, genéticas, imaginarias, dedicadas a criar, y educar, a sus hijos, sometidos al mal, del planeta Tierra.

Y por tanto, los hombres, y las mujeres, sometidos-as al mal, comenzaron a llamar, a los bebés, como, unos hijos suyos, en lugar, de seguir considerándolos, a esos bebés, como, los hijos, de Dios, solamente, como había ocurrido, anteriormente, hasta entonces, antes de conocer, el mal, de forma defectuosa, por causa del fraude de satanás, es decir, antes de colonizar el planeta Tierra, de forma masiva.

 

 

 

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