La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La necesidad, de tener, que sufrir, una cierta cantidad de mal.
Jesucristo, les confesó, a sus discípulos, hace dos mil años: “Debo de sufrir, una cierta cantidad de mal, medida matemáticamente por el Padre, para poder alcanzar, de una manera, justa, u honrada, una vida eterna, de cosmonauta, huida del planeta Tierra, viajera, libre, por toda la Creación, y completamente liberada, de todo mal, para siempre”.
“Y por este motivo, me es, absolutamente necesario, el ser entregado a los fariseos, para que, me, escupan, me azoten, y me crucifiquen, para poder alcanzar, mi objetivo final, de estar liberado, de todo mal, o influencia del planeta Tierra, para siempre, de esa manera justa, y en unas breves horas, tan solo”.
Y hubo, algunos apóstoles de Jesucristo, que se escandalizaron, de sus palabras, pues no las comprendieron….
Pero hubo, también, otros pocos apóstoles, que comprendieron, perfectamente, las palabras de su maestro, Jesucristo…