La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La oración a Dios, de un cosmonauta suyo.
¡¡¡Esa fue, la oración de despedida, de Jesucristo, ante sus apóstoles, que describe, el evangelio, según, s. Juan, en la última cena!!!
Es decir, la oración, de un cosmonauta de Dios, que, está a punto, de iniciar, su justificación sufrida (Es decir, su pasión), para después, poder abandonar, el planeta Tierra, o mundo, de una manera honrada (Redimida), hacia una vida eterna, viajera, libre, inmortal, por todos los planetas del cosmos, el Reino de los cielos, y sus moradas, correspondientes, el cielo, y la eternidad, hecha, de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal, por medio, de su arrebato final (salvación), a los carros de fuego, nubes, o naves celestiales (Ascensión de Jesucristo).
Y Jesucristo, les enseña a sus discípulos, que ellos, también deben de hacer, en el futuro, lo mismo, que, Él, está haciendo, ahora, o que, Él está a punto de hacer ahora (Completar su redención), para de esa manera, poder hacerse, completamente semejantes, a Él, en todo, en el futuro, por medio, de viajar, hacia Dios, libremente, y hacerse, después, una sola cosa con Él.
Es decir, Jesucristo, les enseña a sus apóstoles, que lo único, que, lo único que le separa, a Él mismo, y que, por tanto, lo único, que les separa, a sus discípulos, de poder alcanzar, justamente, una futura, vida eterna, 100 % feliz, completamente libre del mal, viajera, por medio, de los carros de fuego, nubes, o naves celestiales, por, la Luna, Marte, y todos los planetas, del cosmos, y asimismo, por todas las moradas, del Reino de los cielos, el cielo, y la Eternidad, es, el sufrir, en el mundo, previamente, una cierta cantidad de mal, [R ^], que Él, y gracias a la ayuda de su discípulo, Judas, lo va a sufrir, muy pronto, colgado de un madero, de una manera, completamente libre, y voluntaria.
Y de esa manera, su tristeza, transitoria, ante su pasión, se convertirá, en el futuro, en un 100 % de alegría, exactamente igual, que le ocurre, a una mujer, que va a dar a luz, un bebé, en el mundo.
Y cuando, Jesucristo, les da a beber, de su sangre, en forma metafórica, de una copa de vino, les da a padecer, en el futuro, una cierta cantidad de sufrimiento, diferente, para cada apóstol, diferente, que les servirá, para poder alcanzar, justamente, una vida eterna, huida del planeta Tierra, hecha, de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal.
Y cuando, Jesucristo, les da a comer, de su propio cuerpo, en forma metafórica, de un trozo de pan, les ofrece, a sus apóstoles, el alimentarse, en sus vidas futuras, de los cuerpos suyos, variables, convertidos ya, mediante sus salvaciones-arrebatos-abducciones, en los cuerpos de unos cosmonautas, capaces de viajar, libremente, por todos los planetas del cosmos, y las moradas, del Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, por medio, de los carros de fuego, nubes, o naves celestiales.