La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La Paleontología.
La vida vegetal, y la vida animal, del planeta Tierra, naciendo, creciendo, reproduciéndose, enfermando, muriendo, y reencarnándose, solo existe realmente, si la define, una mente humana, testigo, debidamente iluminada, por una cierta luz plasmática.
Pero, si no es ese el caso, es decir, si no la hace verdadera, una mente humana, testigo, la vida vegetal y la vida animal, del planeta Tierra, ha sido, es, y será siempre, solamente, un conjunto de emociones, astros, ó niveles discretos de felicidad, de la Mente del Dios Trinidad, sin forma alguna, es decir, totalmente amorfos, naciendo, permaneciendo, y desapareciendo, siempre irrepetibles entre sí, y regidas, por la termodinámica natural, y por la termodinámica inversa.
Así pues, el Cosmos, no fue una realidad verdadera, hasta que no lo hicieron, esa realidad verdadera, las mentes humanas, testigos, mediante los siete días de la Creación.
Pero, en cuanto las mentes humanas, hicieron verdadera la existencia de ese Cosmos, mediante los siete días del libro del Génesis, investigando a los interiores de sus planetas, ya encontraron, unos restos de unos animales fósiles, que aparentemente, habían existido ó vivido, desde mucho antes, de que ese Cosmos, fuera una verdadera realidad, en las mentes humanas, mediante esos siete días, creadores.
Y entonces,... ¿Qué podemos pensar?
¿Qué acaso, ese Cosmos, existía ya, como tal Cosmos, aunque no existiera definido, en las mentes humanas?
¡¡¡No, no existía ese Cosmos, tal y como lo definimos y conocemos, las mentes humanas!!!
Sino qué existía ese Cosmos, pero solamente existía, ese Cosmos, en una forma potencial (¡¡¡NO EFECTIVA!!!), hecha, de emociones, astros, ó niveles discretos de felicidad, completamente amorfos, naciendo, permaneciendo y desapareciendo, siempre irrepetibles entre sí, y regidos por las dos termodinámicas, que ahora, los paleontólogos, los reinterpretaran, dentro de sus mentes, exclusivamente, como las supuestas existencias, de unos supuestos fósiles, de unos supuestos animales, que supuestamente, vivieron hace mucho tiempo, es decir, mucho antes, de que se iniciaran, los siete días de la Creación, es decir, mucho antes, de que existiera el Cosmos, realmente definido, dentro de las mentes humanas.
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