La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La psicología de los bebés.
Los bebés, son, un sueño humano, plenamente feliz, que ha perdido, una cierta parte, de su felicidad original, al gestarse, en los vientres, de las mujeres, y nacer, en el mundo.
Y por tanto:
[Psicología de los bebés] = [Sueño eterno, del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad] = [Psicología humana, contemplada, desde el punto de vista, de los ángulos, más pequeños, o psicología humana, desde, el punto de vista, de un ángulo, completamente nulo]
Y por tanto:
Un bebé, humano = ¡¡¡El sueño eterno del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad!!! = ¡¡¡El bien, en la vida humana!!!
Y cuando, ese bebé, crece, y se hace, niño, adolescente, joven, adulto, y anciano, lo único, que ocurre, en realidad, es el que el ángulo, desde donde se contempla, a la psicología, humana, crece, crece, y crece, hasta hacerse, un ángulo, muy grande, en la ancianidad.
Es decir:
[Psicología humana, de un bebé] + Explosión = [Psicología humana, de un niño, un adolescente, un joven, un adulto, y un anciano, o psicología humana, contemplada, desde el punto de vista, de unos ángulos, crecientes, hasta hacerse, muy grandes] + Implosión = [Psicología humana, rejuveneciendo, o psicología humana, contemplada, desde el punto de vista, de unos ángulos, decrecientes, hasta convertirse, en la psicología, de un bebé]
Primero fue, pues, la psicología, de todos los bebés humanos, y posteriormente, y con los siete días de la Creación, esa psicología eterna, sin ningún principio, y sin ningún final, de los bebés, se convirtió, progresivamente, en las psicologías, de los niños, los adolescentes, y la psicología de unos jóvenes, potencialmente viajera, por todos los exteriores, de todos los planetas del Cosmos, gracias a los carros de fuego, nubes, o naves celestiales.