La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La redención, y la culpabilidad.
La redención cristiana, o santificación, consiste, en que, una persona, libremente, se hace cargo, de una cierta parte del mal, que conlleva, inevitablemente, un viaje peligrosísimo, de muchas, pobres personas, timadas, invenciblemente, por una sola persona, trastornada, por el mal, satanás, comenzado, en el Reino de los cielos, y con su destino, final, en el mal, de la Creación (Estrellas, en combustión), realizado, por medio, de los ovnis platónicos, y con el único objetivo, de que, ese viaje diabólico, pueda concluir, felizmente, para todas las personas, viajeras.
¿Y quien es el culpable, de la existencia de ese viaje, peligrosísimo, prohibido por Dios?
¿Acaso, las personas, viajeras?
Pues no, puesto, que esas personas, viajeras, fueron, timadas invenciblemente, y por tanto, creían ciegamente, esas personas, que al final, de ese viaje, en lugar de encontrarse, con el fuego, de las estrellas, en combustión, se iban a encontrar, con un cielo, hermosísimo.
¿Acaso, fue, culpable, de ese viaje, la persona timadora, trastornada por el mal, satanás?
Pues, claro que sí.
¡¡¡Es decir, el único culpable del mal, humano, fue, la locura, padecida, por la persona, de satanás, nada más!!!
Y por tanto, cuando, una persona, se redime, del mal, o se santifica, no paga, ninguna culpa, con su sufrimiento, sino, que simplemente, contribuye, esa persona, con su sufrimiento, a que un viaje, peligrosísimo, concluya felizmente, para todas las personas, viajeras.
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