La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La Redención, una obra de amor.
Que es capaz, de convertir, de una manera justa, a una persona, que, vive en el mundo, y por tanto, vive, sometida a un mal, inevitable, en un cosmonauta de Dios, huido de ese mundo, completamente vivo, después, viajero, nómada, y completamente libre, de todo mal, dentro de toda la Creación, y que tiene ya, su única casa, permanente, en la eternidad.
Y por tanto, la redención, no tiene, ni tendrá, jamás, nada que ver, con un crimen, o con la obra, de un bandido, o con la obra de un delincuente.
Y por tanto, cuando, Dios, redimió a Job, del mal, por ejemplo, mandándole, desgracias, o calamidades, nunca dejó de amar, a ese Job, infinitamente, de tal manera, que era, totalmente imposible, el que sucediera, jamás, que ese Job, sufriera, una enfermedad mortal, de ningún modo.
Y por tanto, cuando, Dios, redimió a Job, del mal, por medio, de males, en todo tiempo, aborreció siempre, infinitamente, todos los males, que le mandó, a dicho, Job, para redimirlo.
Y por tanto, cuando, Dios, redimió, a Jesucristo, por medio, de su crucifixión, aborreció, infinitamente, a esa cruz, en todo tiempo, y por tanto, la persona de Jesucristo, mientras estaba crucificada, era, totalmente imposible, el que muriera, jamás, en esa cruz, si todo, hubiera dependido, de la voluntad de Dios, exclusivamente, pero como, Jesucristo, prefirió morir, en esa cruz, a toda costa, Dios, lo abandonó, poco antes de que muriera, para no tener, nada que ver, con esa muerte cadavérica, posterior, de Jesucristo, no deseada, por Él.
Y por tanto, cuando Dios, redime a una persona, cualquiera, del mal, Dios, aborrece, infinitamente a todos los males, que le manda, a esa persona, cualquiera, para redimirla, de manera, que por tanto, resulta, completamente imposible, el que esa persona, en camino de redención, muera, jamás, su muerte cadavérica, por causa de esa redención.