La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La Relatividad eterna, y la Física cuántica, mortal.
Debo empezar diciendo, que la Relatividad, de la que hablo yo, no tiene nada que ver, con la Relatividad, de la que habló Einstein, en el siglo pasado, tanto respecto a su Relatividad especial, como lo respecto a su Relatividad general.
Para Einstein, la Relatividad, era todo lo asociado, a la velocidad fantasmal, máxima, de la luz.
Y por tanto, Einstein, a todo lo asociado, a la velocidad fantasmal, máxima de la luz, lo llamaba, ó lo confundía, erradamente, con la contracción del Cosmos, y dilatación temporal de la dimensión temporal.
Para mí, la verdadera contracción del Cosmos, y la verdadera dilatación temporal de la dimensión temporal, es decir, la Relatividad, no está asociada, de ningún modo, a una aproximación a la velocidad fantasmal, máxima de la luz (Aproximación al fuego de las estrellas, en combustión), sino que está asociado, por el contrario, a la solidificación extrema de la materia, es decir, está asociada, al estudio del diamante, enfriado, hasta el infinito, ó endurecido, hasta el infinito, ó el diamante, 100 % dormido.
A cada clase de materia, cabría asociarle, una función de ondas, y por tanto, cabría asociarle, también, la excentricidad de una elipse.
Pues bien, Einstein, a las Estrellas en combustión, es decir a la materia muy movida, les asignaba, erradamente, una elipse, con una excentricidad, muy pequeña, y yo, en cambio, les asigno, a ese tipo de materia, una elipse, con una excentricidad, muy grande.
Y Einstein, a la materia en reposo, ó a la materia muy sólida, le asignaba una elipse, con una excentricidad, muy grande, y yo, en cambio, le asigno, a ese tipo de materia, una elipse, con una excentricidad, muy pequeña.
Pues bien, todas las personas, estamos hechas, de Relatividad verdadera (Excentricidad de la elipse, muy cercana a cero), y de Física cuántica (Excentricidad de la elipse, muy cercana a la unidad), es decir, todas las personas, estamos hechas, de Espíritu ó sueño eterno (Relatividad) (Materia extremadamente sólida), y de Genes (Física cuántica) (Materia blanda), y por tanto, mientras el sueño eterno, de la persona, posee una dimensión temporal, enorme:
[Dimensión temporal del Espíritu humano] = [1 / {Excentricidad de la elipse de su función de ondas ⇒ 0}] ⇒ Eterno
Los Genes (Materia blanda) de esa persona, poseen una dimensión temporal, muy pequeña:
[Dimensión temporal de los Genes] = [1 / {Excentricidad de la elipse de su función de ondas ⇒ 1}] ⇒ Muy pequeña.
Y por tanto, el Espíritu de una persona, posee una duración temporal, eterna, mientras sus Genes, poseen una duración temporal, muy pequeña, y por tanto, mientras el Espíritu ó Relatividad, que posee una persona, es inmortal ó imperecedero, los Genes de esa persona, se pueden convertir, en un cadáver humano, es decir, se pueden morir, potencialmente, al poseer, unas dimensiones temporales, muy pequeñas.
¿Y que es pues, la muerte de una persona?
La separación de su inmortalidad, Espíritu ó Relatividad, de su Física cuántica, ó Genes, convertidos en un cadáver humano.
Ahora bien...
¿Se pueden transmutar, alquímicamente, los Genes de una persona, en Espíritu, es decir, se pueden volver, potencialmente, los Genes de una persona, inmortales, como es inmortal, su Espíritu?
¡¡¡Si, claro que sí!!!
Esa es precisamente, la labor que realizan los Carros de fuego, ó Nubes, para que las personas salvadas por Jesucristo, puedan viajar al Sueño eterno del Reino de los cielos, es decir, para que esas personas, puedan viajar a la solidez extrema de la materia, precisamente, volviéndose extremadamente sólidas, ellas mismas, en los interiores de esos Carros de fuego (Leer el libro del Apocalipsis (La Jerusalén celeste)).
Jerusalén celeste = ¡¡¡Hecha de diamantes, infinitamente sólidos!!! = ¡¡¡Es decir, hecha del límite superior de la Relatividad!!!
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