La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La resurrección de una persona.
Cuando, Dios, resucita, a todas las personas, muertas en el Cosmos, por causa, del viaje timado, peligrosísimo, ideado por satanás, lo único que hace, en realidad, Dios, es transmutar, alquímicamente, una cierta cantidad finita, de materia sólida, reblandecida, líquidos, gases, y fuego, en un diamante, de dureza máxima, mediante la Implosión, máxima (100 % de Implosión, y 0 % de Explosión), asociada, a su propia, persona, empleada, como único catalizador, de la química relativista, o bien, si se quiere, transmutar, unas ideas negativas, de su pensamiento, en unas ideas, de positividad máxima, de su mismo pensamiento, mediante, esa Implosión, o fuerza de cohesión del diamante, en forma de una ausencia total, de fuerzas, de las ideas, de su pensamiento.
Y por tanto, un químico relativista, terrestre, si tuviera, en su laboratorio, a un catalizador, apropiado, para ello, podría hacer, la misma obra resucitadora, que hace Dios, en el Cosmos.
Es decir, el resucitar a un muerto, no es una cuestión, sobrenatural, sino, que es una cuestión, de un laboratorio químico, cualquiera, que sea capaz, de transmutar, el fuego, los gases, los líquidos, y la materia sólida, blanda, en un diamante, de dureza máxima, empleando, el catalizador, implosivo, adecuado, para ello.