La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La santificación diaria.
La santificación ó redención, de una persona, consiste, en que esa persona, convierte, a todos y cada uno, de los sufrimientos, que le induce inevitablemente, su vida dentro del mundo (Planeta Tierra), en unos puntos, que si suman, todos ellos, entre sí, (1.000 = [R]), esa persona, logra alcanzar justamente, por fin, su eterna juventud, ó conquista, su derecho, por fin, esa persona, a no tener que sufrir jamás, ningún sufrimiento, más, por muy pequeño, que sea, ese sufrimiento.
Persona + [1.000 puntos = [R] = Sangre derramada por Jesucristo, ya crucificado, ya cadáver (Resucitado)] = [Eterna juventud, ó el derecho humano, a no tener que sufrir jamás, ningún sufrimiento, por muy pequeño, que sea ese sufrimiento]
Y por tanto, la santificación diaria de una persona, se realiza, simplemente, por medio del trabajo diario, de las personas (Es decir, el despertar a la vigilia, y el ir a trabajar, todos los días, suma puntos), por medio de los problemas de la vida cotidiana diaria (Los sufrimientos derivados del paro-pobreza, suman puntos), por medio las tribulaciones familiares diarias (Los problemas familiares, suman puntos), todas las enfermedades, suman puntos, etc., etc.
Y la santificación ó redención completa, de una persona, consiste también, en que la persona, que se desea santificar plenamente, se compra un cilicio, en una tienda, donde se venda ese cilicio, y después, se dedica, esa persona, en un completo secreto, ó sea, sin que nadie se entere del asunto, a realizar un sacrificio personal, diario, constante y continuado, para que de esa manera, esa persona, pueda sumar todos los días, una cierta cantidad de puntos, que le ayuden a completar, lo más rápidamente posible, los 1.000 puntos redentores, que le otorgan su eterna juventud.
Y por supuesto, toda aquella persona, que tiene esta sabiduría, y la lleva a cabo, diariamente, se acoge automáticamente, a la promesa de Jesucristo, para la mitad de los hombres, y para la mitad de las mujeres, de todas las naciones del mundo, y por tanto, el último instante de su estancia dentro del planeta Tierra, en lugar de morir y dejar un cadáver, en una tumba terrestre, esa persona, se volverá, toda ella, invisible, para los habitantes del mundo, y se hará visible, solamente, para los ángeles tripulantes, de un Carro de fuego, ó Nube bíblica, del Reino de los cielos, es decir, esa persona, se salvará, ó librará su vida de la sepultura (¡¡¡ ESA PERSONA SANTA, SALDRÁ COMPLETAMENTE VIVA, DEL MUNDO, Ó PLANETA TIERRA, PARA NO MORIR JAMÁS!!!).