La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La sexualidad humana, justa, e injusta.
La sexualidad, de unos cosmonautas de Dios (Hijos de Dios, e Hijas de Dios), viajeros, libres, por toda la Creación, por medio, de los ovnis platónicos, y que tienen, su única casa, permanente, en el cielo, y la eternidad, es, y será, siempre, una obra de Dios, y por tanto, debe de estar, siempre, prohibido por Dios, el prohibir, la práctica, de esa sexualidad, benigna, para todos, esos cosmonautas de Dios (Hijos de Dios, e Hijas de Dios).
Pero cuando, esos cosmonautas, de Dios (Hijos de Dios, e Hijas de Dios), aterrizan, en el interior tenebroso, de un planeta, como el planeta Tierra, aterrizan, en un lugar, prohibido por Dios, a todas las personas…
Y sucede, que, esos cosmonautas de Dios, enloquecen, de forma inevitable, a causa, de ese lugar, prohibido por Dios, y por tanto, adquieren, esos cosmonautas, unas sexualidades, enfermizas, que ya no son, una obra de Dios, a causa, de vivir, en ese lugar, prohibido por Dios.
Y por tanto, si se prohíben, estas sexualidades, transitorias, enfermizas, de esos cosmonautas, que ya, no son, una obra de Dios, y generadas, exclusivamente, por el interior tenebroso del planeta Tierra, o lugar prohibido por Dios, pues está bien, que se haga, dicha prohibición, porque, siempre, estará bien, el prohibir, las obras transitorias, del diablo.