La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La sumisión de la mujer al marido.
Todas aquellas personas, que son practicantes del Evangelio ó Verdad, son partícipes asimismo, de salvación del mundo, y por tanto, solo tienen un solo objetivo, en sus vidas terrenas:
El último día de sus estancias en el planeta Tierra, ó mundo, ser abducidas-arrebatadas-raptadas-salvadas-tele transportadas, todas ellas, es decir, sus espíritus, sus almas, y sus cuerpos físicos, conjuntamente, por medio el poder del Dios Trinidad, al interior de un Carro de fuego, ó Nube bíblica, y después de esto, y por medio de esos mismos, Carros de fuego, ó Nubes bíblicas, volverse unos cosmonautas del Dios Trinidad, viajeros, libres é inmortales, por todos los planetas del Cosmos, y con su única casa perenne, no ya dentro del planeta Tierra, sino en la Eternidad, Padre, sueño humano, 100 % dormido, ó felicidad infinita, en forma de Inteligencia sin contenido alguno (Vidas eternas).
Y por tanto, las mujeres, deben de ser sumisas a sus maridos, siempre, con en este objetivo final (El Señor Jesús), compartido por ambos, a la vista, para sus vidas terrenas, y hasta que consigan ambos, sus propósitos finales, es decir, hasta que consigan ambos, la vida eterna de cosmonautas.
Y los maridos, deben de amar a sus mujeres, siempre, con este mismo objetivo final (El Señor Jesús), para sus vidas terrenas, a la vista, y sin apartarse de él, jamás, y llegando incluso, a sacrificarse ó a sufrir, no solo por ellos mismos, sino también, por terminar de cumplir matemáticamente, las redenciones no cumplidas del todo, de sus propias mujeres.
Sabiendo pues, ambos, que en sus vidas eternas finales de cosmonautas, como les dijo Jesucristo, a los saduceos, ya no existirá el matrimonio individual, hombre-mujer, y que por tanto, cuando vuelvan a recuperar felizmente, de nuevo, sus condiciones naturales, perdidas hace diez mil años, de ángeles (Masculinos ó femeninos), solo formarán una gran familia, de hijos y de hijas, del Dios Trinidad, unida toda ella perfectamente, por el amor común, al Dios Padre (¡¡¡VERDADERA IGLESIA DE JESUCRISTO!!!).
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