La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La vejez redentora.
Una persona, anciana, es una persona, cuya verdadera vida natural, sería, la de ser, un cosmonauta, de Dios, viajero, libre, e incorruptible, o eterno, por toda la Creación, por medio, de los carros de fuego, nubes, o naves celestiales, poseedor, de su eterna juventud, su eterna adolescencia, y su eterna niñez, pero podrida horriblemente, por causa, exclusivamente, de su estancia, transitoria, en el mal, del interior tenebroso, del planeta Tierra.
Y por tanto…¿Qué tiene que ver, la vejez humana, con la voluntad de Dios?
¡¡¡PUES, NADA EN ABSOLUTO!!!
Y entonces….¿Por qué, permite, Dios, la existencia de la vejez humana, o la vida humana, podrida, por causa, del planeta Tierra?
Pues, porque, cualquier persona, cuando cumple, una cierta penitencia, [R ^], alcanza justamente, una vida eterna de cosmonautas, completamente liberada, de todo mal, es decir, una vida, eterna, de cosmonauta, hecha de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal, y la ancianidad humana, contiene, en sí, misma, a una gran cantidad, de vida humana, penitente, que, Dios, aprovecha, eficazmente, para liberar a las personas, del mal, por siempre.
Y por tanto, esta es mi oración, al Padre eterno: “Que toda aquella persona, que se vaya a salvar, es decir, que toda aquella persona, que se vaya a volver invisible, en el mundo, por medio, de tu poder, adquiriendo, su vida eterna, tenga siempre, un cierto límite, máximo, de envejecimiento, insuperable, o un cierto límite, de pudrimiento, máximo, insuperable, de manera, que se salve, esa persona, completamente sana, es decir, sin sufrir, esa persona, ningún dolor de por medio, es decir, sin sufrir, esa persona, ninguna molestia, de por medio”