La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La verdad, destruida, por el mundo.
La sabiduría de Jesucristo, era, la misma, sabiduría de Salomón, y era la sabiduría, que, poseíamos, absolutamente, todas las personas, antes de aterrizar, en el planeta Tierra, el planeta Ummo, y unos pocos planetas más, del cosmos, hace unos, diez-quince, mil años.
Y esa sabiduría, consistía, en el estudio, del pensamiento humano, totalmente imaginario, respecto, de la materia-espacio, siempre único, pero, más, o menos, feliz, es decir, multiforme.
Y por tanto, a lo largo, de estos últimos, veinte siglos, el mundo, solo ha llegado a conocer, a esa verdad, que trajo, Jesucristo, al mundo, pero, no creída, y además, destruida, casi enteramente, por ese mundo, en forma de los evangelios, según, s. Lucas, s. Mateo, s. Marcos, o s. Juan, las cartas de s. Pablo, las cartas de s. Pedro, etc., etc., etc.
Y esta verdad, si que servía, realmente, para hacer, completamente libres, viajeras, nómadas, a las personas, dentro de toda la Creación, entera.
Pero, Jesucristo, prometió a sus discípulos fieles, que, en el futuro, el profeta Elías, es decir, que el Hijo del hombre, es decir, que el “cuerpo”, o una persona obesa, restauraría, a esta verdad, de nuevo, en el mundo…
Pero, dijo, también, el mismo, Jesucristo, que este Hijo del nombre, era necesario, que, tras redimirse, mediante su vida sufrida, abandonara el mundo, o planeta Tierra, en dirección a los ovnis platónicos, acompañado, de uno, de cada dos hombres, y una, de cada dos mujeres, y además, pasando, completamente desapercibido, en ese mundo.