La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La verdadera, naturaleza humana, y el mundo.
La verdadera naturaleza, de todas las personas, es la de ser, el argumento de un sueño, plenamente feliz, que en el mundo, es decir, que en el planeta Tierra, resulta, y resultará, siempre, totalmente invisible, a los ojos físicos.
Y por tanto, la verdadera naturaleza humana, en el mundo, es imposible, de manifestarse correctamente, tal, y como es, en realidad, por medio, de la palabra, por muy perfecta, que sea, esa palabra, porque es, y será siempre, imposible, el contar, el argumento, de un sueño, por medio, de la palabra, con una total precisión.
Y por tanto, en le mundo, la verdadera naturaleza humana, se convierte, en un conjunto de creencias, de las personas, acerca de unos asuntos, totalmente invisibles, a los ojos físicos, siempre
Y por tanto, todos los errores, que se producen, en el mundo, respecto, del conocimiento perfecto, de la verdadera naturaleza humana, siempre invisible, a los ojos físicos, resultan después, completamente imposibles de corregir, científicamente, de ningún modo, convirtiéndose, por tanto, en unos problemas insolubles, que potencialmente, se pueden derivar, en unas psicosis, sufridas, por cualquier persona, que vive, en el mundo.
La verdadera naturaleza humana, que es, el argumento, de la vida onírica humana, solo nos la podemos llegar a conocer, las personas, entre sí, perfectamente bien, por medio, de la Telepatía, y por tanto, la palabra, o el lenguaje, dejarán de existir, con el fin del mundo, o con el final, de la estancia humana, en el planeta Tierra, por ser unos instrumentos, siempre imperfectos, siempre deficientes, para llegar a conocer, con una precisión total, a la verdadera naturaleza humana.